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martes, junio 15, 2010

"El gran enemigo ambiental del océano es invisible"


Nota aparecida en el diario La Capital de Mar del Plata. 14.06.10

El doctor Eduardo Vallarino es director del programa "La ciencia hace escuela" de la UNMDP. Para divulgar la importancia de conocer y cuidar el océano, el grupo realizó una charla.

Si bien son gravísimos y espectaculares casos como los derrames de petróleo en el mar, que causan invaluables pérdidas para el ecosistema y de índole económico, un investigador marplatense consideró que el "gran enemigo ambiental del océano es invisible".
"La temperatura, las bacterias, los contaminantes, los metales pesados" son "gravísimos", porque sus efectos "no se perciben inmediatamente" indicó en diálogo con este medio el doctor en biología Eduardo Vallarino, director del programa "La ciencia hace escuela" de la Universidad Nacional de Mar del Plata.
El especialista en temas marinos dio una charla el martes, al conmemorarse el Día del Océano Mundial, con el objetivo de dar a conocer el ecosistema, su importancia y los problemas que lo aquejan.
"No se cuida ni protege aquello que no se conoce, por eso, con este programa estamos intentando que se conozca el océano", indicó.
En ese marco enumeró que "la importancia de los océanos está en que regulan el clima del mundo, son importantes turísticamente, por el alimento que brindan y por lo que significa artísticamente para el ser humano" y "a pesar de eso se los conoce muy poco".
Mientras, por otro lado "reciben todos los contaminantes que se producen en todas las ciudades, que llegan a través de ríos o sus afluentes y se están perdiendo muchas especies por el impacto humano, por la pesca, la sobrepesca y la contaminación".
"La verdad es que vivimos de espaldas al mar. No hay un espíritu marino, de ciudad costera", lamentó.
En cuanto a los principales problemas que afectan a este ecosistema -que ocupa el 70% del planeta- destacó que las consecuencias del cambio climático "que es un tipo de contaminación" es uno de los más graves. "El océano lo que hace es regular el clima, a medida que el clima está más caliente, eso cambia las condiciones de los distintos ambientes, por ejemplo por los deshielos, y las especies cambian o sufren esos cambios. Las pesquerías están cambiando, hay muchas que antes no llegaban a lugares como Mar del Plata y ahora aparecen peces que son tropicales o subtropicales".
Y continuó enumerando que "en cuanto a contaminación, el caso del golfo de México es un desastre que, medido en dinero, es espectacular", porque no es sólo "una pérdida por el accidente puntual, sino también en lo que significa en pérdida para la gente que vive de la pesca en esa zona, para los que viven del turismo. Esa zona costera va a quedar impactada por años".
De todas formas aseguró que muchos científicos están preocupados por "el impacto que produce la contaminación que no se ve", como la "carga de bacterias que puede haber en una zona".
"Nosotros estudiamos todos los organismos que están en la zona costera, los que están en relación con el fondo marino, para ver cómo actúan y lo usamos como medida de impacto ambiental" explicó el biólogo, quién aseguró que "empiezan a aparecer algunas que antes no estaban, que son indicadores de contaminación y corresponden, por ejemplo a vertidos, a contenidos de desagües clandestinos que llegan al mar, pero no se ven".

jueves, agosto 28, 2008

Nuevas Zonas Marinas Muertas


Zona marina muerta es el nombre que reciben determinadas zonas del océano totalmente desprovistas de vida animal. Ningún animal crece, se mueve o se reproduce. Y parece que van en aumento.

En la zona entre los 2.000 y 6.000 metros de profundidad de los océanos puede encontrarse vida. A pesar de la ausencia total de luz y de una presión equivalente a casi 800 kilogramos por centímetro cuadrado, los animales consiguen sobrevivir mientras tengan un elemento fundamental: el oxígeno.
El oxigeno debe llegar hasta esa profundidad, sin oxigeno disuelto en el agua los animales no pueden sobrevivir, dado que a esa profundidad no hay algas para generarlo.
Desde los años 60, las zonas marinas muertas han tenido un crecimiento, según un estudio sueco-estadounidense que revela que actualmente hay 400 zonas costeras en el mundo donde la vida marina está asfixiada por la contaminación.
Estas extensas zonas, cuyos ecosistemas acuáticos desaparecen ahogados por la falta de oxígeno en el agua, “probablemente se duplicaron cada diez años desde la década de 1960″, afirman los investigadores Robert Diaz del Instituto de ciencias marinas del College of William and Mary de Virginia (de Estados Unidos) y Rutger Rosenberg, del departamento de ecología marina de la Universidad de Gothenburg en Suecia.
Este oxigeno llega al fondo del mar arrastrado por las frías corrientes marinas que se hunden desde la superficie de los polos, y las zonas más profundas no son las que tienen menos oxigeno, ya que allí existen muy pocos animales que lo consuman. La concentración mínima se encuentra alrededor de los mil metros, pero por encima de esta profundidad el oxigeno disuelto es arrastrado desde la superficie aumentando nuevamente la concentración.
El océano pierde la capacidad para disolver gases, entre ellos el CO2 y el O2, al aumentar la temperatura. Otra consecuencia del efecto invernadero es que puede dificultar la oxigenación de los océanos a corto plazo.
La contaminación de los mares destruye la flora y la fauna marina
El problema principal es el exceso de nutrientes en el agua. Las enormes cantidades de fertilizantes utilizados en la agricultura que son arrastrados hasta el mar, generando un proceso denominado eutrofización.
Este fenómeno conocido como eutrofización, es provocado por la contaminación industrial y el vuelco en las aguas de los fosfatos y nitratos remanentes de los abonos. Esto produce un proceso de putrefacción que consume una gran cantidad del oxígeno disuelto y las aguas dejan de ser aptas para la mayor parte de los seres vivos. El resultado final es un ecosistema casi destruido
Unos 245.000 km2 estarían afectados. “La localización de estas zonas muertas corresponden a los centros donde vive una gran población y donde se vuelcan importantes cantidades de sustancias nutritivas”, explicó el Dr. Robert J. Díaz.
Esta acumulación de materias orgánicas provoca primero una proliferación de algas, enturbia el agua hasta bloquear la luz solar y luego se descompone, esto impide la fotosíntesis matando a las algas, y consumiendo el oxígeno del agua, matando así los peces y crustáceos, destruyendo el conjunto de organismos vegetales y animales que viven en los fondos marinos
Se han localizado unas 150 zonas de este tipo con tamaño variable desde unos pocos kilómetros cuadrados hasta más de 80.000.Km2.
Esta destrucción del medio ambiente marino por hipoxia (falta de oxígeno) ocurre preferentemente en las aguas calmas y poco revueltas de estuarios, fiordos y mares internos.

Desgraciadamente hay zonas tan contaminadas que el oxigeno ha desaparecido permanentemente. Un ejemplo es el Mar Báltico, que es la zona más degradada con una extensión que puede llegar a los 100 Kilómetros cuadrados. De nosotros depende de que estas zonas muertas no sigan extendiéndose y multiplicándose
En todo el mundo hay más de 400 zonas muertas en las que hay tan poco oxígeno que casi no hay vida marina, el doble de lo reportado hace apenas dos años por las Naciones Unidas,
El Dr. Robert J. Díaz, especialista del Instituto de Ciencia Marina de Virginia dijo “Las zonas muertas más recientes están en el Hemisferio Sur del planeta que comparten Sudamérica, África y partes de Asia”, este crecimiento de las zonas muertas del mundo es como una enfermedad crónica que se extiende por el cuerpo, con poco oxígeno para sostener la vida.
”Si estropeamos el flujo de energía dentro de nuestros sistemas, podríamos terminar sin cangrejos, y sin ningún pez. Allí es a donde se dirigen estas zonas muertas, a menos que detengamos su crecimiento”, agregó Díaz
Debemos comprender que la hipoxia (la baja cantidad de oxigeno) no es un problema local, es un problema mundial y tiene consecuencias graves para los ecosistemas’
”Se está volviendo un problema de tal magnitud que está empezando a afectar los recursos que le arrancamos al mar para alimentarnos”, agregó Díaz. ”Los agricultores no están haciendo esto a propósito”. “Ciertamente, los agricultores preferirían tener al fertilizante en la tierra en lugar de que salga flotando río abajo”.
La solución a este grave impacto ambiental es impedir que los fertilizantes y productos químicos agrícolas se viertan a través de los ríos y las zonas industriales. Y que sus residuos lleguen al mar.

Sylvia Ubal 26 Agosto 2008

jueves, julio 17, 2008

Detectan cambios de gran magnitud en la salinidad de los océanos


Aumenta en los trópicos y disminuye en los polos, alterando el ciclo del agua
Un estudio realizado durante varias décadas en el Atlántico ha descubierto que la composición salina de los océanos está variando con la misma intensidad que el calentamiento global, aumentando la salinidad en los trópicos y disminuyéndola en los polos. Las evaporaciones atlánticas han aumentado entre un cinco y un diez por ciento en los últimos cuarenta años, introduciendo cambios en el ciclo del agua que pueden provocar serias consecuencias en el clima global.

Los océanos del mundo se están volviendo más salados cerca del Ecuador y más dulces cerca de los polos, lo que confirma las predicciones sugeridas por algunos modelos climáticos y presagia serias consecuencias para el sistema climático global y las reservas de agua, según un estudio realizado durante varias décadas en el Océano Atlántico, entre Groenlandia y Sudamérica.

El estudio, desarrollado por Ruth Curry, de la Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI), Bob Dickson, del Centre for Environment, Fisheries, and Aquaculture Science de Lowestoft, U.K., y por Igor Yashayaev, del Bedford Institute of Oceanography en Dartmouth, Canadá, y publicado en la revista Nature, sugiere que la evaporación oceánica está aumentando al mismo tiempo que lo hace la temperatura del planeta, provocando alteraciones sustanciales en la composición salina de los océanos tanto en las regiones tropicales y subtropicales (que se vuelven más saladas) como en los polos (cada vez más dulces). Eso quiere decir que cuanto más elevada sea la temperatura global, habrá una mayor evaporación del agua del mar.

Esta progresiva evaporación aumentará a su vez las precipitaciones porque la atmósfera no puede sostener tanta agua, según los autores de esta investigación. Si la evaporación ocurre en los trópicos, el agua se vuelve más salada porque el mar pierde volumen, al mismo tiempo que la evaporación aumenta las precipitaciones en las latitudes polares, haciendo estos mares más dulces. Estas modificaciones en la composición de los océanos está ocurriendo en unas dimensiones que exceden la capacidad de circulación para compensar estos efectos en los mares, lo que los convierte en duraderos con consecuencias en el sistema global. El efecto retroalimentador de estos procesos es evidente, ya que los cambios constatados en la salinidad de los océanos afecta al modelo de precipitaciones que regula la distribución, la intensidad y la frecuencia de las sequías, de las inundaciones y de las tormentas.

Calentamiento global
Esta reacción, a su vez, potencia el calentamiento global que origina los cambios en la salinidad de los océanos, ya que la evaporación atrapa calor en la atmósfera y refuerza el efecto invernadero, lo que finalmente continua endulzando las aguas en las zonas polares alterando así la circulación oceánica e introduciendo cambios paulatinos en el clima global. Hay que tener en cuenta al respecto que los océanos y la atmósfera viven un proceso de interactividad permanente, ya que la evaporación que se produce sobre las latitudes cálidas, tropicales y subtropicales, transfiere vapor de agua a la atmósfera, que es la encargada de trasladar este vapor a los polos. En los polos, este vapor de agua se convierte en lluvia o nieve y termina así volviendo a los océanos, los cuales transfieren finalmente a las zonas tropicales agua dulce, facilitando así la evaporación. Este proceso es el que mantiene el equilibrio de la distribución de agua alrededor del mundo. Los océanos contienen el 96% del total de agua que posee la Tierra, suministran el 86% de la evaporación total y reciben el 78% de todas las precipitaciones, lo que les convierte en la clave del ciclo del agua y de la vida en nuestro planeta.

El estudio analizó abundantes medidas de salinidad de aguas tranquilas en las últimas décadas a lo largo de una región del océano Atlántico comprendida entre Groenlandia y Sudamérica. Comparando sucesivamente los datos obtenidos, los investigadores comprobaron importantes cambios en la salinidad de agua durante al menos cinco décadas consecutivas. Apreciaron mayor salinidad en las regiones tropicales y subtropicales del Océano Atlántico y menos densidad salina en las zonas norte y sur del océano analizado. Esta tendencia se aceleró especialmente después de 1990, coincidiendo con los registros más cálidos de temperatura obtenidos desde que se iniciaron en 1861. Los científicos también apreciaron que las evaporaciones atlánticas aumentaron entre un cinco y un diez por ciento en los últimos cuarenta años.

jueves, julio 10, 2008

Ultimas vacantes y nuevo plazo curso MIZC 2008


Hasta el 18 de julio se ha extendido el plazo para inscribirse en el curso virtual de Introducción al Manejo Integrado de la zona costera (MIZC) de FLACSO, Argentina.


Los interesados pueden contactarse a :
Informes e inscripción:costas@flacso.org.ar
dirigirse a Lic. Matías Cerezo

-web:
http://www.flacso.org.ar/formacion_posgrados_contenidos.php?IDPC=2&ID=167

Teléfonos:+54 11 5238-9300 extensión 338 ó 5+54 11 2389338


martes, febrero 26, 2008

Los océanos y mares estan casi todos contaminados


Casi cada rincón de los océanos ha sido dañado de alguna manera por la actividad humana y cerca del 41% de sus aguas están seriamente afectadas, según un estudio publicado esta semana.
15 Feb 2008, 20:50 Fuente: AFP

Las áreas costeras están contaminadas por residuos. Las ostras y la pesca están desapareciendo. Islas flotantes de basura del tamaño de pequeños estados estancan lo que solía ser agua corriente. Las aves y ballenas son golpeadas por barcos que dejan un rastro de petróleo y desechos a su paso.
Pero el mayor daño es el del cambio climático, según el primer estudio a escala global sobre el impacto humano en ecosistemas marinos, que será publicado en la revista Science. "Tiene impactos amplios e intensos", aseguró Kim Selkoe, coautora del estudio e investigadora de la Universidad de Hawai.
Un incremento significativo en las temperaturas del agua fue observado en el Atlántico norte entre 1995 y 2005, y se espera que el calentamiento global aumente más las temperaturas en otros lugares. Estas temperaturas altas incrementan el nivel de plancton y cambian la composición de especies en los niveles altos de la cadena alimenticia. Además lleva a niveles mayores de enfermedad y cambios en la circulación marítima, explicó Selkoe.
Los océanos se están volviendo cada vez más ácidos, al absorber dióxido de carbono, y las plantas están siendo afectadas por el incremento de la radiación ultravioleta.
"La otra cosa realmente sorprendente para mí es que nuestra información sobre pesca muestra que el 80% de los océanos en el mundo son explotados", agregó. "No queda ni un lugar donde se puedan esconder los peces (...) los barcos pesqueros están en todas partes", dijo.
Mientras la pesca de subsistencia tiene un impacto limitado en la ecología marítima, la pesca comercial tiene un impacto alto y bota toneladas de peces, aves y mamíferos muertos al mar. Esto ha amenazado con extinguir muchas especies de tortugas, aves, ballenas y delfines.
El tráfico de barcos es el tercer mayor culpable por la contaminación. "Cuando se mira el mapa del tráfico marítimo, hay una cobertura sólida de los océanos del mundo", dijo la investigadora en una entrevista telefónica. "Los combustibles se derraman, hay contaminación auditiva que perturba a las ballenas (...) lo que tiene un importante efecto en los ecosistemas". Alejar los recorridos de los barcos de las áreas sensibles, como arrecifes de corales y zócalos continentales, podría reducir significativamente el impacto en la vida marítima, dijo.
Las aguas más afectadas en el mundo incluyen inmensas áreas del Mar del Norte, el sur y este del Mar de China, el Mar Caribe, la costa este de Norte América, el Mar Mediterráneo, el Mar Rojo, el Golfo Pérsico, el Mar de Bering, y varias regiones del oeste del Pacífico.
Sólo un 3,7% del océano es considerado área de bajo impacto y la mayor parte de esto se encuentra cerca de los polos, donde el hielo temporal y permanente limita la actividad humana. "Desafortunadamente, conforme las capas de hielo polar desaparecen con el calentamiento global y las actividades humanas se extienden a esas áreas, hay mayor riesgo de degradación rápida de estos y otros ecosistemas", dijo Carrie Kappel, coautora del estudio e investigadora del National Center for Ecological Analysis and Synthesis.

martes, febrero 05, 2008

La acidez de los océanos acabará con los corales



Científicos del Departamento de Ecología Global del Instituto Carnegie han calculado que si las tendencias actuales de emisión de dióxido de carbono continúan, a mediados de este siglo el 98 por ciento de los hábitats de los arrecifes serán bañados por aguas demasiado ácidas para permitir su crecimiento. Entre las primeras víctimas, estará la Gran Barrera de Coral australiana, la estructura orgánica más grande del mundo.

24 Ene 2008, 23:57 Fuente: LA FLECHA, AGENCIAS El trabajo se basa en simulaciones por ordenador de la química oceánica con niveles de CO2 atmosférico a partir del preindustrial de 280 partes por millón (ppm). Los niveles actuales ya son de 380 ppm y crecen con rapidez debido a la aceleración de las emisiones producidas por las actividades humanas, fundamentalmente por la quema de combustibles fósiles.Alrededor de un tercio del dióxido de carbono liberado en la atmósfera es absorbido por los océanos, lo que ayuda a retardar el progreso del efecto invernadero, pero es un gran contaminante de los océanos. El CO2 absorbido produce ácido carbónico, haciendo que ciertos minerales ricos en carbonatos se disuelvan más deprisa en el agua de mar. Esto es especialmente evidente para la aragonita, el mineral utilizado por los corales y muchos otros organismos marinos en la formación de sus esqueletos.Antes de la revolución industrial, más del 98 por ciento de los arrecifes de coral de aguas cálidas eran bañados con aguas de mar abierto, 3,5 veces supersaturadas con aragonita, lo que significa que los corales podían extraer con facilidad el mineral para construir los arrecifes. Pero si el CO2 atmosférico se estabiliza en 550 ppm, e incluso eso exigiría un esfuerzo internacional concertado para lograrlo, ningún arrecife de coral existente sobrevivirá en tal ambiente. Los cambios químicos impactarán en algunas regiones antes que en otras. Los mayores riesgos están en la Gran Barrera de Coral y en el Mar Caribe.Los efectos químicos del dióxido de carbono en el océano son básicamente independientes de sus efectos en el clima, por lo que las medidas destinadas a reducir las emisiones con el propósito de mitigar el calentamiento serán de poca ayuda para retardar la acidificación. De hecho, los cambios químicos que nos amenazan pueden requerir cortes de las emisiones aún más drásticos que los necesarios exclusivamente para el clima."Estos cambios vienen en un momento en que los arrecifes ya están bajo una fuerte presión por el cambio climático, la pesca excesiva y otros tipos de contaminación", advierte el químico oceanógrafo Ken Caldeira. "A menos que entremos pronto en acción, hay una posibilidad muy real de que los arrecifes de coral, y todo lo que depende de ellos, no sobrevivan a este siglo".

viernes, noviembre 30, 2007

Un Meteorito No Fue la Causa de la Peor Extinción en Masa de Nuestro Mundo


La Gran Mortandad de hace 250 millones de años sucedió lentamente, de acuerdo con geólogos de la Universidad de California del Sur (USC).
La estudiante de doctorado Catherine Powers viajó a yacimientos fósiles de todo el mundo, incluyendo este en Grecia, para estudiar antiguas comunidades marinas de briozoos. Imagen: Matthew Clapham

La mayor extinción en masa de la historia de la Tierra puede también haber sido una de las más lentas, de acuerdo con un estudio que arroja dudas sobre la teoría de extinción por un meteorito.
El incremento en la presión ambiental alimentado por las erupciones volcánicas y el calentamiento global fue la causa que probablemente provocó la Gran Mortandad hace 250 millones de años, dijo la estudiante de doctorado de la USC, Catherine Powers.
En un artículo del ejemplar de noviembre de la revista Geology, Powers y su supervisor David Bottjer, profesor de ciencias de la Tierra en la USC, describe un lento declive en la diversidad de algunos organismos marinos comunes.
El declive comenzó millones de años antes de la desaparición del 90 por ciento de las especies de la Tierra el final de la era Pérmica, demuestra Powers en su estudio.
Lo más dañino para la teoría del meteorito es que el estudio encontró que los organismos del océano profundo fueros los primeros en morir, seguidos por aquellos de barreras y arrecifes, y finalmente los cercanos a las costas.
“Algo vino desde el fondo de los océanos”, dijo Powers. “Algo subió por la columna de agua matando a todos esos organismos”.
Posiblemente lo que ascendió fue sulfuro de hidrógeno, de acuerdo con Powers, quien citó estudios de la Universidad de Washington, Universidad Estatal de Pennsylvania, la Universidad de Arizona y el laboratorio de Bottjer en la USC.
Esos estudios, combinados con los nuevos datos de Powers y Bottjer, apoyan un modelo que atribuye la extinción a enormes erupciones volcánicas que liberaron dióxido de carbono y metano, disparando un rápido calentamiento global.
El agua de los océanos más cálida habría perdido parte de su capacidad de retener oxígeno, permitiendo al agua rica en sulfuro de hidrógeno brotar desde las profundidades (el gas vino de bacterias anaerobias del fondo del océano).
Si escaparon grandes cantidades de sulfuro de hidrógeno a la atmósfera, el gas habría matado a la mayor parte de las formas de vida y también habría dañado la capa de ozono, incrementando el nivel de radiación ultravioleta que alcanzó la superficie del planeta.
Powers y otros creen que la misma secuencia letal se repitió en otra gran extinción hace 200 millones de años, al final de la era del Triásico.
“Hay muy pocas personas que se agarren a la idea de que fue un impacto de meteorito”, dijo. Incluso si tuvo lugar tal impacto, añade, podría no haber sido la causa principal de una extinción ya en progreso.
En su estudio, Powers analizó la distribución y diversidad de los briozoos, una familia de invertebrados marinos.
Basándose en los tipos de rocas en los que se hallaron los fósiles, Powers fue capaz de clasificar los organismos de cuerdo con la edad y profundidad aproximada de su hábitat.
Encontró que la diversidad de briozoos en las profundidades del océano comenzó a decrecer hace aproximadamente 270 millones de años y cayó en picado en los 10 millones de años antes de la extinción masiva que marcó la era del Pérmico.
Pero la diversidad en profundidades medias y cerca de la costa cayó más tarde y gradualmente, con los briozoos costeros siendo los últimos afectados, dijo Powers.
Observó el mismo patrón antes de la extinción de finales del Triásico, 50 millones después de la de finales del Pérmico.
El trabajo de Powers fue patrocinado por la Sociedad Geológica Americana, la Sociedad Paleontológica, el Museo Americano de Historia Natural y el Museo Yale Peabody, y complementada con una beca del programa Mujeres en la Ciencia e Ingeniería de la USC.
Geology es una publicación de la Sociedad Geológica Americana.

domingo, junio 24, 2007

El fitoplancton: ¿alternativa al calentamiento global?(pincha aqui)


El fitoplancton es responsable de la producción del 98% del oxígeno de la atmósfera. Es un bosque gigante subacuático, formado por individuos pequeños. Por supuesto, no debe olvidarse que, como se trata de organismos acuáticos, también los encontramos en los cuerpos de agua continentales, es decir, ríos, lagos, humedales, etc. En teoría todas las especies de vida, incluyendo la humana, deriva del mar. Y de hecho se cree que el fitoplancton es el (ta)n tatarabuelo de todos nosotros. Pero al final es una planta, que forma los grandes bosques y selvas del océano. Por ende transforma CO2 en O2 como parte de su proceso fotosintético.