viernes, julio 20, 2007

Pescan un pez prehistórico



Pescadores de Tanzania capturaron un pez “coelacanth” que fue considerado ya extinguido del mundo desde hace tiempo


Según informaron el 17 los medios de Tanzania, los pescadores de la Isla Zanzíbar de Tanzania captaron días atrás un “coelacanth”, pez de gran rareza. Según el investigador del Instituto de Ciencias Oceanográficas de la Isla Zanzíbar, el pez fue capturado al Norte de la Isla, que mide 1,34 metros de largo y pesa 27 kilos. Es una especie carnívola de pez de gran agilidad, y sus aletas parecen extremidades. Hace unos 360 millones de años aparecían en el mundo. Se consideran que tienen relaciones parentescas con los animales de cuatro extremidades. Generalmente se le consideran como “fósil viviente”. En un tiempo, los científicos sostenían que había extinguido del mundo hace 80 millones de años. Pero un pez de su clase fue capturado por pescadores en 1938 en la costa oriental de Africa del Sur. Desde entonces, se informaron sucesivamente en los países alrededor del Océano Indico, como Comores, Indonesia, Kenia, Madacasgar y Mozambique las capturas de semejante pez. (Pueblo en línea)

jueves, julio 12, 2007

Las centollas colonizan la Antártida


No había registro fósil de su paso por el continente blanco en los últimos 25 millones de años

Siempre se pensó que no había centollas en la Antártida. A la ausencia en el registro fósil de huellas de su paso por el continente blanco en los últimos 25 millones de años los científicos sumaban otras razones: la diferencia de temperatura entre las aguas que rodean Tierra del Fuego de las de la Península Antártica era presentada como una barrera infranqueable para estos crustáceos, que poseen altas concentraciones de magnesio en la sangre. "En combinación con bajas temperaturas, el magnesio produce un efecto anestésico que hace que las centollas queden aletargadas, sin poder moverse y sin poder hacer circular agua por sus branquias, lo que las lleva a la muerte", explicó a LA NACION Gustavo Lovrich, biólogo marino del Centro Austral de Investigaciones Científicas (Cadic), en Ushuaia, Tierra del Fuego. Todo encajaba perfecto: no había centollas en la Antártida, no había nada que indicara que estuvieron allí en 25 millones de años y a las centollas no les gusta el frío extremo. Hasta que aparecieron las centollas... Entonces, los científicos tuvieron que explicar qué hacían allí los crustáceos y, más aún, cómo habían logrado adaptarse a ese clima inhóspito para un animal con magnesio en la sangre. El enigma del frío "Las primeras aparecieron en el 96, cerca de la Península Antártica; después se las volvió a ver en el 99 y en 2000", contó Lovrich. Para este investigador del Conicet, parte del desconocimiento de su presencia en las frías aguas antárticas se debe, sencillamente, a que no fueron buscadas con métodos adecuados. "Las centollas, al contrario de lo que se cree, son bastante rápidas, y si ven una red aproximarse por el fondo pueden evitarla -aseguró-. Recién en los últimos años, cuando se empezaron a usar vehículos de operación remota, se encontraron las primeras." ¿Cómo hacen para sobrevivir al frío con tanto magnesio en la sangre? "Nosotros estudiamos larvas de centollas, a las que forzamos en laboratorio a temperaturas como la de las aguas de la Antártida, que tiene entre 1° y 2°, y pudimos observar que han desarrollado adaptaciones para sobrevivir al frío: tienen niveles muy bajos de movimiento y no se alimentan, pues nacen con reservas energéticas." Los estudios de Lovrich y sus colegas del Cadic muestran que los huevos de los que emergen las larvas de centollas cuentan con una provisión de proteínas y grasas que les permiten sobrevivir sin alimentarse durante todo el período larval. Además, ese período es más extenso de lo normal: dura entre 3 y 4 meses y no 2 meses, como en las aguas más templadas que rodean Tierra del Fuego. "Las condiciones de frío hacen que el desarrollo general sea más lento, y lo mismo el crecimiento", explicó Lovrich. Ahora que el misterio del frío ha sido resuelto queda un enigma por resolver: ¿cuándo llegaron las centollas a la Antártida? "En términos geológicos, su llegada es relativamente reciente -dijo Lovrich-. Sabemos que los cangrejos y las centollas desaparecieron de la Antártida hace 25 millones de años, cuando se abrió el pasaje de Drake", que separa Tierra del Fuego del continente blanco. "Lo que no sabemos es si llegaron hace cien años o hace varios cientos o miles de años", concluyó.

Sebastián A. Ríos. LA NACION

sábado, julio 07, 2007

Las Algas producirán Biodiesel en Argentina!!


Invertirán US$ 60 millones para producir biodiésel con algas
Es un proyecto de dos firmas locales, pero con aportes de fondos extranjeros.


La producción de biodiésel utilizando aceite de algas está en marcha en la Argentina. La empresa Oil Fox y Biocombustibles de Chubut se asociaron para intercambiar conocimiento y tecnología. Empresas extranjeras harán el resto: invertirán casi 60 millones de dólares para llevar adelante el proyecto. "Esto se definirá a mediados de este mes cuando les presentemos a los inversores nuestros avances", dijo entusiasmado Jorge Kaloustian, presidente de Oil Fox. De concretarse el proyecto, la firma será una de las principales productoras de biodiésel del mundo.El biodiésel es un combustible limpio, que bien puede reemplazar al diésel (gasoil) elaborado con petróleo. Tiene similar o mayor rendimiento y no es contaminante. Generalmente se elabora a través del aceite de soja. Pero los estudios realizados permitieron comprobar que el aceite de algas es absolutamente compatible para su producción."De las 40 mil especies de algas que existen, hemos seleccionado 4 que son las más aptas", dijo Kaloustian. Y también destacó su mayor rendimiento: "De una hectárea de soja se obtienen 400 litros de aceite. De una de algas, 100 mil. La diferencia es notoria", aseguró.Los directivos de Oil Fox realizaron una presentación en el Centro de Energías de Chubut, en Comodoro Rivadavia. Allí se montó un laboratorio experimental y también una pileta para la cría de algas. En total se construirán en Comodoro 2.000 piletas similares. La producción anual será entre 300 a 360 mil toneladas.La obtención de datos para la utilización de algas requirió tres años de estudios en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. La empresa, en colaboración con Biocombustibles de Chubut, está en condiciones de comenzar la producción de manera inmediata. "Eso se logrará en cuanto cerremos el acuerdo con los inversores". Habrá una reunión previa en Chubut y otra en San Nicolás. Allí estarán presentes inversores de Alemania, Inglaterra y Suiza.La empresa ya adquirió una estación de servicio en Barracas donde se expenderá biodiésel únicamente.Kaloustian recuerda los inicios en 1997 en Santa Fe, donde comenzó a trabajar con la soja. El declive con la crisis del 2001 y el volver a empezar en 2005. "Algunos no creyeron en este proyecto y pusieron muchas exigencias que en algunos casos no dependían de nosotros y no podíamos cumplir. Pero demostramos que en la Argentina se puede hacer este tipo de cosas, a tal punto que ya tenemos comprada toda la producción", enfatizó. El empresario también habló de las bondades de las algas: "Se alimentan con monóxido de carbono por lo cual hasta colaboran para tener un ambiente más limpio. Y tienen un índice de yodo de 118, un parámetro muy positivo a nivel internacional para la producción de combustible". Lo comparó con la soja, cuyo nivel es de 130.En Comodoro Rivadavia trabaja junto a Marcelo Machin, director de Biocombustibles de Chubut. En un pequeño laboratorio se llevan adelante todos los estudios complementarios con las algas. Allí también funciona la primera pileta que sirve como criadero.En estos días, Kaloustian recorrió la zona costera de Comodoro Rivadavia. "Es totalmente apta para la construcción de las 2.000 piletas que harán falta", aseguró.

martes, junio 26, 2007

Pingüinos gigantes y en aguas tropicales!!


Un pingüino gigante que prefería los trópicos a los fríos océanos del sur fue descubierto por un equipo de científicos en la costa sur de Perú.

Los pingüinos antiguos eran mucho más altos de los actuales.El pingüino en cuestión vivió hace unos 36 millones de años y medía unos 1,5 metros de altura, y su apariencia era bastante distinta a la de sus primos actuales.
La nueva especie, denominada Icadyptes salasi, tenía un pico largo y estrecho, y su fósil fue descubierto junto al menos otras cuatro nuevas especies de pingüinos que también preferían los trópicos al frío. En ese entonces las temperaturas eran mucho mayores que las actuales y estos animales habrían alcanzado latitudes inferiores mucho antes de lo nadie se imaginaba.

Descubrimiento
El descubrimiento se hizo en 2005 por un equipo de investigadores internacionales y desde entonces fueron estudiados por científicos como Julia Clarke, de la Universidad de Carolina del Norte en Estados Unidos. Según Clarke, "había una hipótesis principal según la cual los pingüinos sólo alcanzaron regiones en latitudes inferiores hace relativamente poco tiempo tras dos grandes periodos de enfriamiento en la historia de la tierra, una durante el Eoceno hace unos 34 millones de años y más recientemente hace 15 millones de años". "Pero ahora los encontramos en periodos más calientes y muy, muy anteriores", añadió.
bbcmundo.com

domingo, junio 24, 2007

El fitoplancton: ¿alternativa al calentamiento global?(pincha aqui)


El fitoplancton es responsable de la producción del 98% del oxígeno de la atmósfera. Es un bosque gigante subacuático, formado por individuos pequeños. Por supuesto, no debe olvidarse que, como se trata de organismos acuáticos, también los encontramos en los cuerpos de agua continentales, es decir, ríos, lagos, humedales, etc. En teoría todas las especies de vida, incluyendo la humana, deriva del mar. Y de hecho se cree que el fitoplancton es el (ta)n tatarabuelo de todos nosotros. Pero al final es una planta, que forma los grandes bosques y selvas del océano. Por ende transforma CO2 en O2 como parte de su proceso fotosintético.

Villa Gesell transforma sus playas-Manejo costero integrado


miércoles, 20 junio 2007
Con la apertura de las ofertas para los nuevos balnearios, de acuerdo con la segunda etapa del Plan Integrado de Manejo Costero, Gesell avanza de manera exitosa en la erradicación de las viejas estructuras de cemento para dar lugar a modernos paradores de madera con las más altas exigencias de servicio. En esta etapa se presentaron cincuenta y siete oferentes para diecinueve concesiones, las cuales a partir de esta licitación deberán ajustarse a las Directrices de Calidad para Playas y Balnearios publicadas por las Secretarías de Turismo y Medio Ambiente de la Nación. De esta manera, prosigue exitosamente uno de los más ambiciosos planes de recuperación del espacio costero que se hayan encarado en nuestro país y en los principales destinos de playa del mundo. Esta iniciativa es producto de un largo proceso, iniciado a partir de una decisión política de la gestión del intendente Luis Baldo y acelerado a partir de los episodios de erosión sufridos por las costas geselinas. En virtud de esta problemática, se requirió el apoyo de diversos especialistas y actores de la comunidad local, para plasmar una política que hoy es caso testigo en materia ambiental a nivel internacional. Ya en la pasada temporada 2006/2007 Gesell mostró los primeros signos de cambio, a partir de la apertura de veintitrés balnearios enmarcados en los nuevos lineamientos. Más allá de los cambios en los materiales utilizados, las nuevas unidades prevén renovar el concepto del servicio y están planteadas con el moderno criterio del Turismo Accesible, que implica un planteo arquitectónico desprovisto de barreras para las personas con capacidades diferentes. Asimismo, el plan de playas geselino contempla medidas como el reemplazo de la avenida Costanera por una rambla de madera, y la instalación de sistemas de enquinchado que permitan recuperar las arenosas y extensas playas que tradicionalmente caracterizaron a la Villa. El Plan Integrado de Manejo Costero, aprobado por ordenanza 2050 del año 2006, contempla también sistematizar de forma conjunta con los prestadores la limpieza de las playas, generar campañas de información y educación medioambiental, las más exigentes medidas de seguridad para los bañistas y sistemas de monitoreo para la calidad de las aguas y arena. También es un principal postulado la conservación de la flora y fauna autóctona y la defensa de la topografía original de las playas de Gesell, Mar de las Pampas, Las Gaviotas y Mar Azul

Los Icebergs son "hervideros ecológicos"


Al derretirse, los icebergs liberan minerales, que absorbe el fitoplancton, lo que come el kril.Los icebergs a la deriva son "hervideros de biodiversidad", que permiten a las aguas circundantes absorber más dióxido de carbono, indica un estudio.


Científicos estadounidenses hallaron que los minerales liberados por los icebergs que se derriten potencian el florecimiento del fitoplancton, que absorbe CO2. Estas plantas microscópicas son ingeridas luego por el kril, unos organismos parecidos a los camarones, cuyos desechos -que contienen el carbono- se hunden hasta el fondo del océano. Este descubrimiento científico fue publicado por la revista Science Express.
El estudio, llevado a cabo en diciembre de 2005 cerca de la Antártica, en el Mar de Weddell, ayuda a los expertos a comprender el impacto de los icebergs a la deriva en su ecosistema marino.

Ricos centros de vida marina
El número de icebergs en las inmediaciones de la Antártica ha aumentado en las últimas décadas a consecuencia del calentamiento global, aseguran los científicos en el informe.
Vamos a regresar y estudiaremos icebergs más pequeños
Ken Smith
"Conseguimos una imagen satelital que cubre aproximadamente 11.000 km cuadrados, y contamos el número de iceberg en ese área", explicó Ken Smith, un oceanógrafo de Monterrey Bay Aquarium Research Institute, California.
"Teníamos unos mil icebergs", dijo.
El equipo concentró sus esfuerzos de investigación en dos de ellos, uno que medía 2 km por 0,5 km, y otro de 21 km de largo y 5 km de ancho.
Utilizando instrumentos que incluían una red de arrastre y un vehículo a control remoto (ROV) con cámara de video, los estudiosos tomaron muestras desde los bloques de hielo hasta una distancia de 9 km.
Notaron un "enriquecimiento sustancial" de minerales, fitoplancton, kril y aves marinas en las inmediaciones del iceberg -hasta los 2,3 km de distancia- en comparación con otras aguas sin icebergs.

Producción y absorción
El estudio de Science Express permite a los científicos atisbar la importancia de los icebergs."Estos resultados indican que los icebergs a la deriva pueden impactar sustancialmente el ecosistema del Océano Antártico, y pueden servir como zonas de producción potenciada y absorción de dióxido de carbono orgánico", publica Science Express.
Smith dijo que estos estudios continuarán en 2008, con investigaciones más exhaustivas.
"El 90% de los icebergs en el área eran más pequeños que los que estudiamos", dijo a la BBC.
"Vamos a regresar y estudiaremos icebergs más pequeños para calcular qué tan importantes son; para ver si también provocan un enriquecimiento en las aguas que los circundan", explicó.

lunes, junio 18, 2007

El derretimiento de los casquetes polares


El pasado mes de Marzo, con motivo del año polar internacional, la prestigiosa revista científica “Science” publicó varios estudios sobre la evolución reciente y futura de los casquetes polares. Eduardo Velázquez de Globalizate (Para Kaos en la Red)


Todos ellos destacan un hecho indiscutible; las masas de hielo continentales y oceánicas de ambos polos están cambiando más rápido de lo que suponíamos y han perdido un enorme volumen durante las últimas décadas debido a los efectos del calentamiento globalLas personas que investigan la dinámica de las masas de hielo terrestres siempre han creído que ante un incremento sostenido de la temperatura media global, las masas de hielo no polar (glaciares de montaña) responderían rápidamente, reduciendo su volumen en apenas unas décadas. La respuesta de las masas de hielo polar, sin embargo, sería mucho más lenta. No ha sido así.
Durante las últimas décadas la evolución de los casquetes polares se ha seguido de una forma mucho más precisa debido a la disponibilidad de imágenes de satélite con mayor resolución espacial y a la mejora de las técnicas de análisis de las mismas. Cada vez conocemos más detalles acerca de lo que está pasando en las masas de hielo polar continentales (principalmente la Antártida y Groenlandia) y oceánicas (Océano glacial ártico) debido al incremento de temperaturas de las últimas décadas, y cuanto más sabemos sobre los casquetes polares, más tenemos la seguridad de que, aunque su retroceso está siendo más lento que el de los glaciares de montaña, también está siendo más rápido de lo que suponíamos (1).

La Antártida
eSegún Sheperd y Wingham (2), la gran masa de hielo continental que cubre la Antártida ha experimentado variaciones muy diferentes en su zona oriental y occidental. La enorme placa de hielo de la Antártida Oriental ha ganado 25 Gt de hielo por año, pero, incluso aquí, existen dos glaciares, (“Totten” y “Cook”), cuya superficie ha disminuido (5 y 2,4 km3 al año respectivamente). Por el contrario, la placa de hielo de la Antártida Occidental ha perdido 50 Gt de hielo por año. El sector de la misma correspondiente al glaciar “Pine Island” retrocedió 1,2 Km. y disminuyó su grosor 1,6 m por año entre 1990 y 2000, lo que ha causado una “dulcificación” del agua del cercano Mar de Ross. Es interesante destacar que, aunque la mayor parte de los glaciares de la Antártida que están retrocediendo están situados sobre el agua, las pérdidas de hielo en el borde exterior oceánico de los glaciares han provocado una aceleración en el flujo de hielo de la parte interior, situada sobre el continente, en dirección hacia el océano, lo que hace que puedan registrarse avances futuros en el glaciar que no suponen un aumento de la masa de hielo total. Por otra parte, Fricker y sus colaboradores (3) sugieren que el aumento en la elevación sobre el nivel del mar detectado en algunos glaciares de la Antártida se debe a la existencia de un activo movimiento de agua en el lecho del glaciar, es decir, en los casos en los que el hielo parece no derretirse en superficie, puede estar derritiéndose en el interior.
Groenlandia
Groenlandia se está derritiendo a pasos agigantados. Entre los años 1990 y 2006, la masa de hielo continental situada sobre esta isla ha perdido la abrumadora cantidad de 100 Gt de hielo al año (2). Ian Howat y sus colaboradores (4) estudiaron la evolución de los dos glaciares más grandes de Groenlandia, el “Helheim” y el “Kangerdlugssuaq” entre los años 2000 y 2004, y han encontrado un patrón muy interesante. Entre 2000 y 2004, estos glaciares aumentaron su descarga de hielo en el océano, experimentando un fortísimo retroceso. Sin embargo, al mismo tiempo que retrocedían, disminuía su grosor y aumentaba la velocidad del flujo del hielo desde el continente al océano en el interior de los mismos. Esto terminó provocando un avance de su borde exterior oceánico, que en 2006 se encontraba en una posición muy similar a la de 2000.
Este avance, al igual que en la Antártida, resultaba engañoso, puesto que lejos de suponer un incremento en la masa de hielo del glaciar, no era sino una respuesta a la pérdida de hielo en el borde exterior oceánico del mismo. No hay que olvidar que, aunque parezca que no lo hacen, los glaciares se mueven. Un glaciar es en realidad un lentísimo “río de hielo” y, según pierde hielo, su borde exterior tiende a expandirse. Howat y colaboradores afirman que si estos cambios en los glaciares de Groenlandia son el resultado de los cálidos veranos recientes, un calentamiento continuado durante las próximas décadas podría causar un enorme retroceso en los glaciares de la isla.
Andrew Shepherd y Duncan Wingham (2) también nos comentan que el derretimiento de la masa de hielo de Groenlandia durante el verano es cada vez mayor y se está extendiendo. El derretimiento provoca la formación de grandes lagunas en la superficie de los glaciares y el agua de estas se cuela por las grietas existentes en la masa de hielo hasta alcanzar el lecho del glaciar. La presencia de una mayor cantidad de agua en esta zona acelera (aún más) el flujo de hielo en dirección al océano.
El Océano Glacial Ártico
A diferencia de la Antártida y Groenlandia, la masa de hielo existente sobre el Océano Glacial Ártico no se sitúa sobre continente alguno, por lo que el derretimiento de la misma no supone cambios apreciables en el nivel del mar, aunque sí resulta enormemente indicativo del aumento de la temperatura media global. Es importante señalar que la extensión de los hielos en el Océano Glacial Ártico no es la misma, sino que varía entre los distintos meses del año, alcanzando una superficie máxima en Marzo (al final del invierno) y una superficie mínima en Septiembre (al final del verano).
Pues bien, a partir de imágenes de satélite, Mark Serreze y sus colaboradores (5) han estudiado los cambios en la extensión de la masa de hielo del Océano Glacial Ártico, mes a mes, entre los años 1979 y 2006, y han encontrado que durante este periodo, en cada uno de los meses del año, la extensión del hielo ha ido siendo cada vez menor año tras año. La menor extensión se alcanzó en Septiembre de 2005. En este mes los hielos ocuparon 5,56 millones de km2, ¡¡una extensión un 21% menor respecto a la extensión media de los hielos para ese mismo mes entre los años 1979-2000!!.
Los hielos del Océano Glacial Ártico han reducido su extensión debido al gran aumento que ha sufrido las temperatura superficial del aire en esta zona en cada uno de los meses del año (especialmente en primavera), y a los cambios que han tenido lugar en los patrones de circulación atmosférica y oceánica durante el periodo 1979-2006. Ahora bien, ¿qué tiene que ver todo esto con el aumento de la concentración de CO2 y otros “gases de efecto invernadero” en la atmósfera?... Para responder a esta pregunta, los autores de este trabajo hicieron predicciones de futuro a partir de sus datos, utilizando los mismos modelos de simulación climática mencionados en el cuarto y último informe del IPCC (IPCC AR4 según sus siglas en inglés), y comprobaron si coincidían o no con las predicciones realizadas en este último.
La respuesta ha sido afirmativa; la pérdida de hielo detectada en su trabajo, con una acusada disminución de la extensión mínima anual en Septiembre, ha coincidido con lo predicho por los modelos climáticos, lo que resulta revelador. La frase final del artículo es especialmente firme: ‘Dada la coincidencia entre las observaciones y los modelos, la transición hacia un Océano Glacial Ártico libre de hielo durante el siglo XXI debido al calentamiento global parece cada vez más posible. Las incertidumbres, en todo caso, versan sobre el momento concreto en el que esto ocurrirá, en cómo de rápida será esta transición y en que impactos provocará este “nuevo estado” en el Ártico y en el resto del globo.’
Recapitulando, las masas de hielo de los casquetes polares están experimentando cambios importantes, aunque la importancia de los distintos procesos varía entre las mismas. Evidentemente, no están ocurriendo las mismas cosas, ni con la misma rapidez, en Antártida, Groenlandia o el Océano Glacial Ártico, sin embargo, hay un hecho indiscutible, y es que las masas de hielo han experimentado una gran disminución durante las últimas décadas. Asimismo, aunque tienen un cierto margen de error, las predicciones futuras, realizadas a partir de datos cada vez mejores (cuantitativa y cualitativamente), apuntan a que esta tendencia va a seguir durante el próximo siglo (6).
(1) Truffer M. y Fahnestock M. 2007. Rethinking ice sheets time scales. Science 315: 1508-1510.(2) Shepherd A. y Wingham D. 2007. Recent sea-level contributions of Antarctic and Greenland ice sheets. Science 315: 1529-1532.(3) Fricker H.A., Scambos T., Bindschadler R. y Padman, L. 2007: Science 315, 1544. (4) Howat I.M., Joughin I. y Scambos, T.A. 2007. Rapid changes in ice discharge from Greenland outlet glaciers. Science 315: 1559-1561.(5) Serreze M.C., Holland, M.M. y Stroeve, J. 2007. Perspectives o­n the Arctic´s shrinking sea-ice cover. Science 315: 1533-1536.(6) Vaughan, D.C. y Arthern, R. 2007. Why is it hard to predict the future of ice sheets?. Science 315: 1503-1504.

jueves, mayo 31, 2007

Descubren más de 700 nuevas especies en las profundidades del Océano Austral


MADRID.- Un equipo internacional de investigadores ha descubierto más de 700 nuevas especies, en su mayor parte pequeños crustáceos, en las profundidades marinas del Océano Austral, en la Antártida. Las conclusiones de su trabajo, que se realizó en tres expediciones entre los años 2002 y 2005, se publican ahora en la revista 'Nature'.
Los investigadores han descubierto 585 nuevas especies de crustáceos en las profundidades del Océano Austral gracias a tres expediciones integradas en un proyecto sobre biodiversidad de los fondos marinos de la Antártida, el 'Antartic benthic deep-sea biodiversity' (ANDEEP).
Los científicos descubrieron niveles inesperados de biodiversidad en esta localización que permanecía sin estudiar, un hallazgo que contradice las suposiciones que señalaban que la diversidad de las profundidades marinas era menor en esta área oscura y de grandes proporciones.
En sus expediciones, dirigidas por Angelika Brandt de la Universidad de Hamburgo (Alemania), los investigadores recogieron especímenes biológicos y datos medioambientales de diferentes regiones de entre 774 y 6.384 metros de profundidad bajo la superficie del Mar Weddell, situado al noroeste del continente antártico, y las áreas colindantes.
El Mar Weddell es un recurso importante de agua profunda para el resto del océano y proporciona una posible ruta para que las especies entren a estas aguas. Además, el equipo de científicos descubrió faunas de aguas profundas que también se encuentran en las comunidades de las placas adyacentes y en otros océanos.
Los investigadores identificaron 674 especies de isópodos, un orden de crustáceos, de los que más del 80% eran desconocidos. En algunas regiones, determinados grupos de isópodos y gusanos marinos incluían especies invasoras procedentes de la placa continental profunda del Océano Austral.
Las especies que vivían en las partes más profundas del Mar Weddell tendían a tener vínculos más fuertes con otros océanos, en particular si se habían dispersado con facilidad, como ciertas amebas. Pero aquellas especies de dispersión pobre, como los isópodos, los gusanos nematodos y los pequeños crustáceos eran especies específicas del Océano Austral.
Las tres expediciones se realizaron a bordo del buque de investigación alemán Polarstern entre los años 2002 y 2005. Un equipo internacional procedente de 14 organizaciones internacionales investigó el manto marino, sus cordilleras continentales y los cambios en las aguas profundas para crear una imagen de esta poca conocida región del océano.

El primer barco solar del mundo cruzó el Atlántico


En casi siete meses, cruzó el Océano Atlántico sin consumir una gota de combustible. Fue todo un desafío para los cinco tripulantes del Sun 21. La embarcación arribó a Nueva York proveniente del Puerto de Basen en Suiza. Christoph Bubb, cónsul de Suiza en Nueva Cork, dijo: “en el agua, el Sun 21 ha marcado un nuevo paradigma en el uso de la energía solar”. El viaje transcurrió sin grandes dificultades. Los dioses de la meteorología fueron benignos, aun cuando la tripulación tuviera a veces que navegar en un mar agitado y sorteando olas de hasta siete metros. “A los marineros usualmente no nos gusta dar discursos, pero esta vez es diferente. Me siento como si quisiera gritarle al mundo que el sol es la fuente de energía del futuro”, expresó Michael Tunney, navegante del Sun 21. De 14 metros de largo y 6 de ancho, el catamarán pudo navegar a 16 kilómetros por hora y atravesar siete mil millas náuticas. Para los científicos, la experiencia les deja datos útiles para mejorar los sistemas de aprovechamiento de la energía solar. “Ahora nos enfrentamos a otro reto: el cambio climático. Nosotros con el Sun 21 queremos mostrar lo que se necesita hacer a gran escala con un ejemplo de menor escala”, comentó Martin Vosseler, oficial de Física del Sun 21. Con esta travesía por el Atlántico, el barco entró en el libro de los récords Guiness.

jueves, mayo 17, 2007

¡El olor a mar lo produce una bacteria!


Aseguran que el "olor a mar" es producido por una bacteria. Dejando de lado cualquier otra teoría casera, el estudio indica que el "responsable" del particular aroma que se percibe en la orilla del mar es un gas fuertemente oloroso llamado dimetil sulfuro.

17.05.07
El peculiar aroma a mar que genera una saludable sensación de bienestar, es producido por un microbio que vive en los lodos de las salinas y emite un gas responsable de esta percepción olfativa, afirmó una investigadora del Conicet. Durante una conferencia sobre el mar organizada por el Conicet y la fundación Ecocentro y dictada en Buenos Aires, la investigadora Matilde Otero Losada explicó que "el responsable del particular olor de la orilla del mar es un gas fuertemente oloroso llamado dimetil sulfuro (DMS)". "El profesor Andrew Johnston junto a su equipo de la Universidad de East Anglia aisló a principios de este año esta bacteria en los lodos de las salinas de Stiffkey, en la costa de North Norfolk", en el Reino Unido, dijo la especialista en investigaciones sensoriales del Conicet. Este equipo pudo identificar el gen responsable de la emisión y producción de un gas fuertemente oloroso responsable de esta percepción olfativa: el dimetil sulfuro (DMS), lo que le valió la publicación del trabajo en la revista científica Science. "Los científicos identificaron hace tiempo al dimetil sulfuro, pero no el mecanismo responsable de su producción, por lo que, aislando este único gen de Marinomonas y clonándolo en otras bacterias normales, han podido descifrar ahora el proceso metabólico por el que se produce el DMS", explicó Otero Losada durante una conferencia en la librería El Ateneo. Así, el olor a mar quedó así identificado y pudo ser "embotellado" en tubo de ensayo. Un gas muy particularEl DMS es un gas fuertemente oloroso, agradable en concentraciones bajísimas y desagradable en concentraciones altas -el olor y su componente hedónico (placer-displacer) varían con la concentración en la mayoría de las sustancias aromáticas-, y tiene un efecto tónico-estimulante en los seres humanos. La sustancia se encuentra en las trufas y es la que atrae a los cerdos en la detección de esa especie de hongo. Es también la responsable del característico olor a repollo hervido y señala las fuentes de alimento para las aves que sobrevuelan los océanos. No existe efecto tonificante farmacológicamente comprobado del mar, pero, si bien no se debe a las características inherentes del olor en cuestión, el efecto estimulante-energizante del aroma a mar es perceptible. "El olfato es un sentido emocional más que intelectual y esa sensación sobre el peculiar olor marítimo es atávica y nos remonta a una cuestión culturalmente adquirida, que depende del contexto y no del estímulo aislado", dijo Otero Losada. No es el olor en sí, en cuanto a composición química se refiere, sino el olor asociado al contexto y como huella que se transmite de generación en generación, como parte del acervo genéticamente incorporado a lo largo de la evolución de la vida en el planeta. Neuroanatómicamente, la vía olfativa recorre los mismos centros encefálicos que sirven de asiento a la memoria y el aprendizaje (circunvolución del hipocampo), así como el tono emocional (núcleo amigdalino) influye en la respuesta hormonal (hipotálamo e hipófisis), las sensaciones de hambre y saciedad (hipotálamo), y en las funciones digestivas, la motilidad gastrointestinal y la frecuencia cardíaca. "El aire es esencial para la vida e invariablemente huele a algo; en consecuencia, el cerebro permanentemente recibe esa información, que no está bajo dominio entero de la voluntad porque hay que respirar y, aunque el olor sea desagradable, es un reflejo de vida", concluyó la investigadora.

martes, mayo 15, 2007

Monitoreando el cambio climático a través de los pingüinos


Estamos acostumbrados a oír hablar sobre los efectos del cambio climático en términos de comportamientos inusuales en los animales, como por ejemplo, patrones alterados en la migración de peces y aves. Sin embargo, unos científicos de la Universidad de Birmingham están probando un bioindicador alternativo: el pingüino rey, con el fin de determinar si puede ser usado para monitorizar los efectos del cambio climático.
Si los pingüinos están viajando más lejos o buceando más hondo en busca de alimentos, esto nos dice algo acerca de la disponibilidad de un pez en particular en las regiones antárticas. Los científicos pueden ser capaces de estudiar la presión ejercida por los pingüinos rey sobre este ecosistema, y buscar los efectos tanto del cambio climático como de la sobrepesca en esta región del mundo.
Una nueva manera de emplear animales como bioindicadores es determinando cuál es su requerimiento de energía. Los investigadores midieron el ritmo del corazón y el consumo de energía de los pingüinos rey mientras caminaban sobre una cinta móvil y mientras nadaban en un largo canal, y obtuvieron relaciones matemáticas entre estas dos variables. Implantaron entonces registradores del ritmo cardíaco en pingüinos, de manera que pudieran medir la energía gastada por estas aves a través del ritmo cardíaco registrado. Los investigadores fueron capaces entonces de encontrar si existía una buena correlación entre el costo energético de buscar alimentos en el mar, y los niveles de peces disponibles para los pingüinos. O, en otras palabras, si los pingüinos tenían que esforzarse más cuando el alimento escaseaba.
Los pingüinos rey son buenos candidatos a bioindicadores por varias razones. Primeramente, cuando forrajean en mar abierto cubren cientos de kilómetros, y son capaces de sumergirse a profundidades de varios cientos de metros, por lo que exploran una porción relativamente grande del entorno marino. En segundo lugar, se conoce bien la dieta de varias poblaciones del pingüino rey. En tercer lugar, después de alimentarse en mar abierto, los pingüinos regresan a tierra para aparearse, lo que los hace accesibles a los investigadores.

miércoles, mayo 09, 2007

¿Es posible vivir sin luz? Cómo es la vida en el fondo del mar


Hasta no hace mucho tiempo se consideraba que la escasez de organismos en la región abisal del océano se debía a la penuria extrema de alimentos, derivada especialmente de la imposibilidad de la realización de la fotosíntesis.
Sin embargo se encontraron hábitat cuya densidad de vida es igual o supera a la habitual de cualquier otro ecosistema marino. Se trata de los “vents”, fumarolas o chimeneas hidrotermales, que se hallan a lo largo de las cordilleras del fondo oceánico, donde se están separando las placas de la corteza terrestre.
Las aguas de las fumarolas presentan temperaturas medias entre los 10 y 20° C, a diferencia de la mayor parte del mar abisal (2-4° C). En ellas abunda el sulfuro de hidrógeno, compuesto rico en energía aunque muy tóxico, pero que es oxidado por bacterias quimiosintéticas y la energía liberada es aprovechada en el ciclo de Calvin para fijar CO2.
Lo llamativo es que la mayoría de los animales allí presentes parecían carecer de un medio para recolectar la “cosecha” de bacterias del azufre. Entonces se detectaron formas endosimbióticas específicas. Algunos de esos animales tan particulares son:
El gusano tubícola Riftia pachyptila, que posee hasta un metro de longitud, tiene en el suero de su sangre una gran molécula de hemoglobina que puede captar, en diferentes sitios, sulfuro y oxígeno, los cuales ingresan al organismo desde un penacho apical. El primero es alcanzado a las bacterias de su interior y el oxígeno se utiliza como último aceptor de electrones en la respiración del invertebrado.
La almeja gigante Caliptogena magnifica, de 30 cm. de largo, tiene una proteína especial para transportar el sulfuro que es absorbido por el pie anclado entre las grietas y llevado hacia las branquias donde se hallan las bacterias.
Para librarse del envenenamiento por sulfuro, los animales carentes de simbiontes debieron desarrollar otros mecanismos. Por ejemplo, el cangrejo Bythograea thermydron lo oxida a tiosulfato (menos tóxico) en el hepatopáncreas.
También se pueden encontrar peces y gran cantidad de invertebrados que pueden ser bioluminiscentes. La luz que ellos mismos producen es utilizada como estrategia para atraer a sus presas.
Las chimeneas mantienen su actividad durante algunas décadas. Donde ha cesado el flujo de agua aparecen esparcidos los organismos muertos, señal de que su supervivencia está basada en el suministro de sulfuro. En estos ambientes tan particulares, los ecosistemas están basados en la quimiosíntesis, ya que la luz del sol no ingresa más allá de los 200 m
Bibliografía
Childress, J. J.; Folbeck, H. y G. N. Somero. 1987. Simbiosis en las profundidades marinas. Investigación y ciencia 13: 78-85
Vallarino, E. A. y R. Elías. 2006. El mar como recurso pedagógico. UNMdP. 84 pp.
Fuente: Proyecto el Mar como recurso educativo. Universidad Nacional de Mar del Plata. Argentina

martes, mayo 08, 2007

Descubren 15 nuevas especies en una zona antártica afectada por el deshielo


Los científicos han descubierto hasta quince nuevas especies marinas visibles al ojo humano en el inmenso fondo marino que ha dejado al descubierto la ruptura de las gigantescas capas de hielo Larsen A y B, en el Antártico, que han cubierto durante miles de años esta extensa porción oceánica.

El rompehielos "Polarsten", capitaneado por medio centenar de investigadores de catorce países, ha sido el primero en adentrarse en los fondos desconocidos y virginales del mar de Weddell, donde en los últimos años se han desprendido unos 10.000 kilómetros cuadrados de placas de hielo a causa del cambio climático.
Este proyecto, que se ha desarrollado entre finales de 2006 y principios de este año, supone la primera de las expediciones que se llevan a cabo dentro del programa internacional Censo de la Vida Marina Antártica, y ya ha permitido constatar los cambios que el calentamiento global está provocando en los ecosistemas marinos del océano antártico.
El coordinador internacional de este programa, el escocés Michael Stoddart, explicó a Efe que sólo en los poco más de dos meses que ha durado la expedición se han descubierto quince nuevas especies, en su mayoría crustáceos, como gambas gigantes, medusas o anémonas de mar, y centenares de organismos microscópicos.
Stoddart, que además es responsable científico del Programa Antártico Australiano, comentó que el "Polarsten" volverá a surcar el mar de Weddell el próximo mes de noviembre en una nueva expedición que, asegura, "permitirá encontrar más especies nuevas" en esta zona hasta ahora desconocida.
Pero el calentamiento global, además del colapso de viejas placas de hielo, como la Larsen B, con 12.000 años de antigüedad, está provocando cambios en los hábitats marinos, de manera que se han localizado animales y plantas que, hasta ahora, sólo se habían visto en aguas más cálidas.
Las consecuencias del calentamiento global son sin duda más manifiestas en los animales que viven en la superficie antártica, como los pingüinos, que, según se ha advertido, se están desplazando hacia el sur en busca de tierras y aguas más frías.
De hecho, en el caso de los denominados pingüinos de Adelia, una especie de pequeño tamaño, cuerpo negro y ojos blancos, se ha observado que se reproducen en zonas diferentes, puesto que se mueven en búsqueda de zonas con hielo, así como fluctuaciones apreciables en su población, hasta ahora una de las más densas de las distintas especies de pingüinos.
"El calentamiento repercutirá de manera muy negativa en los animales del Antártico, pero las especies se adaptan a los cambios, siempre que tengan alimentos, y en el caso de los pingüinos, éstos se alimentan básicamente de kril, y no se espera que vayan a desaparecer", indicó el experto escocés.
En cualquier caso, Stoddart consideró que las consecuencias del cambio climático no serán tan dramáticas en el Antártico como en el Ártico, donde según algunos científicos, como el oceanógrafo alemán Eberhard Fahrbach, el hielo podría desaparecer durante las épocas de verano a partir del año 2080.
En el Antártico, afirma Stoddart, los cambios afectarán en mayor medida a las zonas costeras que a las situadas más al sur, provocarán más desprendimientos de capas de hielo, y éstas se irán hacia el mar más rápidamente.
A diferencia de otros científicos, Stoddart no se muestra alarmista por los efectos del cambio climático. Tampoco cree que se deba ser optimista, sino simplemente realista, proporcionando a la ciudadanía una información veraz de lo que está pasando, porque "así lo desconocido no resulta tan amenazador", subraya el científico.
Michael Stoddart visitó recientemente Barcelona, invitado por la Fundación Caixa Catalunya, para hablar de la vida en los mares polares, en el marco de actividades organizadas con motivo del Año Polar Internacional.

miércoles, abril 25, 2007

El hierro de las profundidades marinas influye más de lo pensado en el cambio climático



Las variaciones en la cantidad de hierro que emerge de las profundidades a la superficie marina pueden tener un efecto mayor en el cambio climático de lo que hasta ahora se creía, advierte un estudio de científicos franceses y australianos.
Esta investigación, que recoge en su última edición la revista científica "Nature", analiza la función de ese elemento como nutriente del fitoplancton, conjunto de organismos acuáticos responsable de casi la mitad de los procesos de fotosíntesis que tienen lugar en la Tierra.
La cantidad de este microorganismo marino, que varía en función del hierro que emerge a la superficie, es clave, por tanto, en el procesamiento del dióxido de carbono de la atmósfera, uno de los principales causantes del calentamiento del planeta.
Para analizar este proceso, los científicos estudiaron un fenómeno de florecimiento natural del fitoplancton en el Océano Indico meridional, a unos 2.000 kilómetros al norte de la costa de la Antártida, cerca del archipiélago de las islas Kerguelen.
Hasta ahora, las investigaciones sobre el florecimiento del fitoplancton, que consiste en la multiplicación de este microorganismo por un exceso de nutrientes y una temperatura favorable, habían provocado artificialmente este fenómeno mediante la fertilización de las aguas durante un corto período de tiempo.
"Hemos descubierto que el suministro de hierro y otros nutrientes a la superficie marina desde la profundidad es la causante del gran florecimiento de fitoplancton que observamos sobre la meseta Kerguelen en el Océano Indico Sur", indica el informe.
"Esta fertilización natural es al menos diez veces más eficaz que la que propició los florecimientos artificiales de algunos experimentos a corto plazo", añade.
Para los científicos, esto demuestra que el efecto del hierro sobre el fitoplancton y, en consecuencia, sobre el nivel de dióxido de carbono de la atmósfera, es mayor que el que hasta ahora se atribuía.Fuente: EFE 04/25/2007 - 07:27:00hs

martes, abril 24, 2007

Los secretos del hielo antártico


La Argentina fue el primer país del mundo en contar con una base permanente en la Antártida, en 1904. Hoy la visitan turistas y es el centro de las miradas de los científicos por ser la mejor ventana para estudiar el cambio climático, la amenaza del planeta.Mirada desde muy alto, a través de los ojos de un satélite, su imagen parece la hoja de un árbol. Es el continente más frío, ventoso y seco de la Tierra. Lo llaman la fábrica meteorológica del planeta, y no es en vano, ya que allí pueden alternar las cuatro estaciones en un mismo día. Parte del misterio radica en que la nieve que cae en la Antártida no se derrite. En lugar de ello, el peso de las subsecuentes nevadas la va “quemando” y la comprime. La capa de hielo (o permafrost) que cubre el Continente Blanco ha crecido luego de años y años de nevadas. Su grosor promedio es de 2200 metros. Dentro del núcleo o corazón de esos enormes macizos existen polvo, sustancias químicas y burbujas de aire –atrapados durante el proceso de formación de hielo– que son como huellas dactilares capaces de hablar de la historia geológica de nuestro planeta. Los científicos utilizan esos núcleos helados para estudiar los cambios climáticos de la tierra y la atmósfera detrás de claves que expliquen el fenómeno del calentamiento global, proceso que abre un signo de interrogación sobre el futuro. Además, esas enormes masas de hielo contienen casi el 90% del agua del planeta, y al menos el 70% de ese vital líquido es agua potable, lo que convierte a la Antártida en la reserva de agua potable del planeta. Sus 14 millones de kilómetros cuadrados de superficie ganan 20 millones más cuando buena parte del mar que la rodea se congela y lo vuelve el tercer continente más grande del globo. En la Antártida hace mucho frío; el récord: casi 90º bajo cero. Tomar una bocanada de ese aire puede generar un espasmo capaz de causar un infarto. Soplan vientos de hasta 330 km por hora. Los temporales son sordos, sin truenos ni relámpagos, y arrastran la nieve endurecida. En la jerga antártica se los llama blizzard. El aire que se respira y el suelo que se camina allí son los más puros y asépticos del planeta: no prosperan virus; sí, algunas bacterias, levaduras y hongos. En la Antártida ocurren fenómenos ópticos únicos. Por ejemplo, la aurora austral, por arriba de los 100 km de altura, vinculada con los vientos solares. O el blanqueo, durante el que no hay sombras, o los espejismos, que se producen cuando los rayos de luz se refractan en la superposición de capas de aire. Y, por supuesto, en el centro del continente –el Polo Sur–, el amanecer y el anochecer dos veces al año: durante seis meses es de día y durante los otros seis, de noche.

viernes, abril 13, 2007

1° Bienal del Fin del Mundo. Artistas y científicos, juntos en un proyecto de conservación



Alertan sobre una especie en peligro clave para el estudio de las aves migratorias
Con no más de 200 gramos, el playero rojizo es un modelo para el estudio de las aves migratorias: todos los años, en busca de un lugar donde anidar, recorre los 32.000 kilómetros que separan a Tierra del Fuego del ártico canadiense, en un viaje con múltiples paradas de aprovisionamiento en lugares tan disímiles como Puerto Madryn, el Amazonas o la bahía de Delaware, en Estados Unidos. Basta con que se rompa un solo eslabón de ese periplo para que la especie caiga en desgracia. Y eso es lo que está sucediendo: "La población de estas aves se redujo un 75% en poco más de una década -dijo a LA NACION el doctor Guy Morrison, del Centro Nacional de Investigación de la Fauna, de Canadá-. La causa es la sobrepesca del cangrejo herradura, de cuyas crías se alimenta el playero cuando hace escala en la bahía de Delaware". De visita en la Argentina, como todos los años, para el recuento de los ejemplares de playero rojizo -o Red Knot , como se lo conoce en Canadá-, esta vez Morrison participó de un original proyecto de conservación de esta ave, que unió a artistas plásticos, científicos, maestros y niños, y cuyos resultados fueron presentados días atrás en Ushuaia, en la 1ra Bienal del Fin del Mundo.
http://www.bienalfindelmundo.com/index2.html"Nuestra propuesta fue acercar arte, cultura, naturaleza y ciencia, a través de una actividad artística realizada en conjunto con la comunidad de Tierra del Fuego", explicaron los artistas plásticos Edith Matzen Hirsch y Fernando Goin, autores del proyecto, del que participaron 247 chicos de 6 y 7 años de escuelas de Ushuaia y Río Grande, Tierra del Fuego.
Articulo completo en:
http://www.lanacion.com.ar/899223

miércoles, abril 11, 2007

Expertos advierten sobre los efectos del cambio climático en la Argentina



¿De qué sirve conocer que en los próximos años aumentarán las tormentas y el granizo, desaparecerán los cultivos de trigo o maíz, crecerán el Chagas, el dengue y la malaria, se multiplicarán los casos de cáncer de piel en el Sur o migrarán los peces característicos de nuestras aguas si no se toman medidas para minimizar sus efectos y aumentar nuestra capacidad de adaptación al cambio climático? Esa fue la pregunta que quedó ayer en el aire de la sala del Centro de Información de la ONU para la Argentina y Uruguay, donde científicos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) presentaron el diagnóstico de situación para nuestro país para los próximos 93 años, según consta en el informe del Grupo de Trabajo II del IPCC aprobado en Bruselas el viernes último. "Hoy, a la Argentina no se le está dando mucha importancia en el mundo desarrollado por su falta de previsión en el ordenamiento territorial. No disponemos de información [de estudios progresivos de seguimiento climático e hidrológico] y no sabemos siquiera, por ejemplo, dónde se sembrará mañana, y si queremos defender la capacidad de producción ya deberíamos estar pensando adónde trasladaremos los cultivos que afectará el aumento de la temperatura", señaló el doctor Osvaldo Canziani, copresidente del grupo de Trabajo II del IPCC que estudia los efectos, la vulnerabilidad y la adaptación del planeta al cambio climático. Y agregó: "Es un problema de planificación, y lamentablemente, como en el resto de la región, no tenemos planes a mediano ni a largo plazo para enfrentar los efectos del cambio climático. Medir lo que está ocurriendo es responsabilidad de cada país y nuestros gobiernos no lo están haciendo". Pero ¿qué es lo que el aumento de las temperaturas de hasta 1,2°C en 2020 y de hasta 4,5°C en 2080 puede provocar en la Argentina durante este siglo? La lista incluye: lluvias, tormentas y granizos intermitentes y erráticos en todo el país; tornados desde Santa Rosa, La Pampa, hacia el Norte; alteración del área del Río de la Plata y el Delta por inundaciones, cambios del nivel del mar, ingreso de agua salina al suelo y aumento de las tormentas; reducción de la producción de energía hidroeléctrica por falta de agua en la zona de Cuyo, el Noroeste y una parte de la Patagonia. "Aunque no es inmediato, porque para 2020 se prevé que primero desaparezcan los pequeños glaciares tropicales y en la Argentina no faltará el agua durante la primera mitad del siglo, a partir de 2050 debería comenzar a preocuparse", indicó la doctora Graciela Magrín, coordinadora del Capítulo 13 del IPCC sobre América latina. Infecciones Se expandirán las zonas de contagio de enfermedades infecciosas transmitidas por vectores, como la malaria, el dengue y el Chagas, además de enfermedades emergentes. En el Sur, habrá más casos de cáncer de piel y problemas respiratorios infantiles si sigue disminuyendo el ozono, que protege al planeta de los rayos solares nocivos. Por otro lado, en el Gran Chaco se agudizará la degradación del suelo, que es especialmente frágil ante el avance de la desertización y la salinización, es decir, la acumulación excesiva de las sales del agua. Esto es especialmente preocupante para las zonas de producción agrícola y ganadera, ya que afecta a los cultivos, reduce la calidad del suelo y limita los usos potenciales de las aguas subterráneas. Según Magrín, en el 50% de las tierras áridas y semiáridas de América latina aumentarán la desertización y la salinización. Pero si se toman las medidas adecuadas para aprovecharlo sin excesos los cambios del clima beneficiarían a la producción de soja, un cultivo capaz de tolerar un aumento de las temperaturas ambiente de hasta 3°C. En cambio, el futuro del trigo, el maíz y el girasol para la próxima mitad de siglo es menos promisorio, ya que bastan apenas 1 a 1,5°C más de la temperatura, lo que se espera que ocurra antes de 2020, "para que desaparezcan", coincidieron los expertos. Se prevé que para ese año "la superficie de cultivo de soja en el sudeste de América del Sur aumente 18 millones de hectáreas -precisó Magrín, del Instituto de Clima y Agua del INTA-. Esto quiere decir que podría ingresar más tierra al cultivo de soja o que muchos de los que están deforestando seguirán haciéndolo para pasar a la soja". Sin embargo, el monocultivo termina por acelerar la degradación del suelo. Según Canziani, la solución es relocalizar los cultivos y los peces en riesgo en zonas más frescas. Se estima que el corto plazo el maíz puede perder un 14% de productividad, mientras que la cebada, el trigo y la avena, un 10 por ciento. El arroz y el azúcar seguirían el mismo camino. "Para reducir estos efectos hay que hacer un estudio del suelo y un relevamiento total del ordenamiento territorial, que incluya la evaluación de los recursos naturales, el clima y los ríos. No sirve de nada realizar las mediciones desde el espacio -dijo Canziani-. Un radar o un satélite sin pie en el suelo no sirven para obtener los datos que necesita la Argentina para los próximos años."

Entre las principales carencias de los países de América latina están la ausencia de estrategias de protección de los ecosistemas naturales y de evaluaciones de riesgo por falta de información y la puesta en marcha de un sistema de adaptación efectivo, según coincidieron los expertos. "La Argentina pierde decenas de becas de formación superior por falta de una política nacional de desarrollo. Investigadores trajimos al país medidores de acidez de lluvia que nunca se usaron, que es un problema crítico en los países en desarrollo -dijo Canziani, tras aclarar que esto no lo señalaba en nombre del IPCC-. Desperdiciamos la ayuda que nos brindan otros países, que siguen insistiendo porque están preocupados por la falta de información disponible." Según el geólogo Jorge Codignotto, autor del Capítulo 13 del IPCC, que estudia el efecto del calentamiento global en las costas, las predicciones indican que en 2025 el 85% de la población argentina se concentrará en las zonas costeras. "Esto no se puede detener, pero sí se pueden tomar medidas adecuadas, como no hacer ciertas obras edilicias -comentó-. En las ciudades marítimas son frecuentes las calles perpendiculares a la costa. Cuando llueve y hay sudestada, hacen que el flujo pluvial no vuelva a la arena para evitar la erosión de la costa, sino que termina en el mar." Pero no todo está perdido. La buena noticia es que somos una población con alta capacidad de adaptación, según un estudio dirigido por Canziani en cámaras termodinámicas de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires. "Nuestra alimentación y el entorno nos favorecen", finalizó. Por Fabiola Czubaj De la Redacción de LA NACION

viernes, marzo 23, 2007

Una foto arroja nueva clave sobre los huracanes


Chicago.- Una foto de las condiciones del Océano tomada durante el huracán Iván en 2004 arrojó nuevas claves sobre la dinámica de las tormentas y podría ayudar a los meteorólogos a hacer predicciones más precisas, según reveló un estudio publicado este jueves en Estados Unidos.
Los meteorólogos generalmente se basan en datos sobre los vientos superficiales y las turbulencias para calcular cuánto una tormenta ha revuelto el Océano y cómo podría ser la que se genere luego, destacó AFP.
Pero cuando investigadores de la marina de Estados Unidos estudiaron datos recogidos de sensores de alta mar en el golfo de México cuando el ojo del huracán Iván pasó sobre ellos, el 15 de septiembre de 2004, observaron que los patrones de las olas eran totalmente distintos a lo que habían anticipado.
Se esperaba que las olas se formaran con una velocidad y una intensidad pareja a la de los crecientes vientos.
Según estas lecturas, publicadas en la revista Science, los vientos de hecho ejercieron un efecto de arrastre sobre las olas a velocidades por debajo de 32 metros por segundo, pero en ese punto la velocidad de las olas declinó regularmente.
Los investigadores sospechan que una vez que los vientos han alcanzado este punto, que se considera el umbral de los vientos huracanados, el agua pulverizada, la espuma y las burbujas que provienen de las olas reducen el efecto de arrastre, permitiendo que el huracán se deslice sobre el mar.
"Deberíamos poder mejorar las predicciones de tormenta basándonos en este hallazgo", dijo William Teague, un oceanógrafo del Laboratorio de Investigación Naval en el Stennis Space Center en Mississippi.