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viernes, mayo 08, 2009

Plataforma continental: un buen paso, un largo camino

(FNM) El Gobierno Argentino presentó el martes en la sede de la ONU,  la información sobre los límites de la plataforma continental argentina más allá de las 200 millas marinas de nuestras costas. Lo hizo dentro de los plazos estipulados, y con la profundidad y rigor técnicos que tan seria –y compleja- elaboración merecen.

Queda así satisfecha una intensa demanda de vastos sectores de la ciudadanía, traducida en una multitud de consultas, y expresiones de interés y preocupación transmitidas por diversos medios de comunicación formales y –muy especialmente- de interminables cadenas de correos electrónicos. Es de lamenta al respecto, que tales demostraciones de comprensible inquietud, hayan sido generadas en versiones y especies de contenido falaz, a las que desde estas páginas se refutó enfáticamente a su tiempo.

La tarea cumplida no es una reacción apresurada a una presión mediática de última hora. Es  el producto de más de una década de trabajo serio y continuo concebido y desarrollado con recursos humanos y financieros del Estado nacional, en un contexto de alto profesionalismo, y desprovisto de altisonancias.

La elaboración de la presentación no fue una tarea sencilla. La extensión y complejidad de nuestra plataforma, en la que se combinan estructuras de variada morfología, implicó un serio desafío para el equipo de geólogos, geofísicos, hidrógrafos y oceanógrafos abocados a la recopilación, obtención y análisis de los voluminosos conjuntos de datos requeridos para el trabajo.

Los aspectos jurídicos y políticos en juego, no presentaron una dificultad menor para los cuadros profesionales de nuestro servicio exterior.

A todos ellos, integrantes y colaboradores de la Comisión del Límite Exterior de la Plataforma Continental Argentina (COPLA),  cabe por tanto el reconocimiento por la tarea cumplida.

Y aunque la tendencia de la hora pareciera preferir omitirlo, buena parte del mérito corresponde también a un grupo de hombres de la Armada Argentina que desde la concepción misma de la empresa, aportaron no sólo valiosos conocimientos profesionales y trabajo, sino su alta visión política y positivo liderazgo.  

La circunstancia merece algunas otras consideraciones. En primer lugar, conviene advertir que la presentación efectuada no implica haber alcanzado el objetivo de fijación de los límites “definitivos y obligatorios” de nuestra plataforma. Se trata de un paso –muy importante por cierto- en un proceso que parece en principio prolongado.

Por una parte, y tal como ha sucedido en la mayor parte de los casos hasta aquí planteados, no deberá extrañar que la Comisión de Límites de la Plataforma Continental a la que cabe ahora analizar la presentación, requiera aclaraciones puntuales o formule observaciones de carácter técnico, a las que será necesario considerar y dar respuesta.

Más complejas aún, resultarán las previsibles consecuencias que el conflicto de soberanía con la potencia usurpadora sobre parte de nuestros territorios insulares en el Atlántico Sur, proyectará sobre una buena parte de los espacios marítimos incluidos en la presentación. 

Similar consideración, aunque con diferentes connotaciones, cabe a los espacios marítimos del sector antártico, regido por un particular estatus jurídico.

Será necesario por tanto, mantener y aún reforzar equipos técnicos, sosteniendo al mismo tiempo una firme acción política para transitar exitosamente los tiempos por venir.

 En segundo lugar, debemos recordar que los derechos de soberanía que como Estado ribereño nos asisten sobre nuestra plataforma, se refieren a la exploración y explotación de sus recursos naturales. Dichos recursos, en términos de la propia Convención del Mar comprenden a los de origen mineral y a otros recursos no vivos del lecho y subsuelo, así como de los organismos vivos de especies sedentarias.

La identificación y cuantificación de tales recursos constituye una incógnita prácticamente absoluta, a cuya develación será preciso poner manos a la obra.

En lo inmediato, se destaca en interés la potencial existencia de reservorios de gas y petróleo. Así lo sintetizo el propio Vicecanciller Taccetti en Nueva York, en ocasión de la presentación de la información sobre los límites. "El criterio que subyace detrás de esto es que los Estados ribereños puedan explotar sus recursos del lecho submarino, y eso implica hablar de petróleo y de gas", afirmó el funcionario. Es imperioso revertir entonces, el escasísimo nivel de atención que en materia de exploración petrolera ha merecido nuestra plataforma en las últimas tres décadas.      

La última reflexión ante el auspicioso cumplimiento de la presentación argentina, surge en la forma de una pregunta simple e inevitable: ¿por qué el eficaz procedimiento utilizado, no se aplica a la solución de los múltiples y recurrentes problemas que nos aquejan?
  
Restringiéndonos a los relacionados con el quehacer marítimo, resultan proverbiales ya los atrasos en materia legislativa –en donde destella la siempre anunciada y postergada Ley de la Marina Mercante-, o en la instrumentación de un esquema comprensivo y transparente para el desarrollo de la actividad pesquera.

Las carencias, se extienden al diseño e implementación de Planes (y no sólo diagnósticos), que resultan esenciales para el desarrollo portuario y logístico, la industria naval, el  reemplazo de las ya vetustas unidades componentes de la flota de buques de estado, o el manejo integrado de las zonas costeras.

Las mencionadas, constituyen sólo algunas de las cuestiones pendientes, que desnudan en definitiva, la ausencia de una verdadera Política Marítima Nacional.   

Tal vez, la respuesta a las reiteradas frustraciones en estas materias, puedan encontrarse en el frecuente desprecio por los factores que, precisamente, garantizaron el éxito de la  empresa que motiva este comentario: firme y consensuada decisión política, abordaje profesional, trabajo serio, búsqueda honesta y empeñosa de la mejor solución…   

La contracara – “patear para adelante” y “atarlo con alambre”-  no promete demasiados motivos para celebrar.

Los lectores interesados en conocer mayores detalles sobre la presentación, pueden consultar el Resumen Ejecutivo que incorporamos, haciendo click aquí.

24/04/09
NUESTROMAR

jueves, julio 17, 2008

Detectan cambios de gran magnitud en la salinidad de los océanos


Aumenta en los trópicos y disminuye en los polos, alterando el ciclo del agua
Un estudio realizado durante varias décadas en el Atlántico ha descubierto que la composición salina de los océanos está variando con la misma intensidad que el calentamiento global, aumentando la salinidad en los trópicos y disminuyéndola en los polos. Las evaporaciones atlánticas han aumentado entre un cinco y un diez por ciento en los últimos cuarenta años, introduciendo cambios en el ciclo del agua que pueden provocar serias consecuencias en el clima global.

Los océanos del mundo se están volviendo más salados cerca del Ecuador y más dulces cerca de los polos, lo que confirma las predicciones sugeridas por algunos modelos climáticos y presagia serias consecuencias para el sistema climático global y las reservas de agua, según un estudio realizado durante varias décadas en el Océano Atlántico, entre Groenlandia y Sudamérica.

El estudio, desarrollado por Ruth Curry, de la Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI), Bob Dickson, del Centre for Environment, Fisheries, and Aquaculture Science de Lowestoft, U.K., y por Igor Yashayaev, del Bedford Institute of Oceanography en Dartmouth, Canadá, y publicado en la revista Nature, sugiere que la evaporación oceánica está aumentando al mismo tiempo que lo hace la temperatura del planeta, provocando alteraciones sustanciales en la composición salina de los océanos tanto en las regiones tropicales y subtropicales (que se vuelven más saladas) como en los polos (cada vez más dulces). Eso quiere decir que cuanto más elevada sea la temperatura global, habrá una mayor evaporación del agua del mar.

Esta progresiva evaporación aumentará a su vez las precipitaciones porque la atmósfera no puede sostener tanta agua, según los autores de esta investigación. Si la evaporación ocurre en los trópicos, el agua se vuelve más salada porque el mar pierde volumen, al mismo tiempo que la evaporación aumenta las precipitaciones en las latitudes polares, haciendo estos mares más dulces. Estas modificaciones en la composición de los océanos está ocurriendo en unas dimensiones que exceden la capacidad de circulación para compensar estos efectos en los mares, lo que los convierte en duraderos con consecuencias en el sistema global. El efecto retroalimentador de estos procesos es evidente, ya que los cambios constatados en la salinidad de los océanos afecta al modelo de precipitaciones que regula la distribución, la intensidad y la frecuencia de las sequías, de las inundaciones y de las tormentas.

Calentamiento global
Esta reacción, a su vez, potencia el calentamiento global que origina los cambios en la salinidad de los océanos, ya que la evaporación atrapa calor en la atmósfera y refuerza el efecto invernadero, lo que finalmente continua endulzando las aguas en las zonas polares alterando así la circulación oceánica e introduciendo cambios paulatinos en el clima global. Hay que tener en cuenta al respecto que los océanos y la atmósfera viven un proceso de interactividad permanente, ya que la evaporación que se produce sobre las latitudes cálidas, tropicales y subtropicales, transfiere vapor de agua a la atmósfera, que es la encargada de trasladar este vapor a los polos. En los polos, este vapor de agua se convierte en lluvia o nieve y termina así volviendo a los océanos, los cuales transfieren finalmente a las zonas tropicales agua dulce, facilitando así la evaporación. Este proceso es el que mantiene el equilibrio de la distribución de agua alrededor del mundo. Los océanos contienen el 96% del total de agua que posee la Tierra, suministran el 86% de la evaporación total y reciben el 78% de todas las precipitaciones, lo que les convierte en la clave del ciclo del agua y de la vida en nuestro planeta.

El estudio analizó abundantes medidas de salinidad de aguas tranquilas en las últimas décadas a lo largo de una región del océano Atlántico comprendida entre Groenlandia y Sudamérica. Comparando sucesivamente los datos obtenidos, los investigadores comprobaron importantes cambios en la salinidad de agua durante al menos cinco décadas consecutivas. Apreciaron mayor salinidad en las regiones tropicales y subtropicales del Océano Atlántico y menos densidad salina en las zonas norte y sur del océano analizado. Esta tendencia se aceleró especialmente después de 1990, coincidiendo con los registros más cálidos de temperatura obtenidos desde que se iniciaron en 1861. Los científicos también apreciaron que las evaporaciones atlánticas aumentaron entre un cinco y un diez por ciento en los últimos cuarenta años.

martes, febrero 26, 2008

Los océanos y mares estan casi todos contaminados


Casi cada rincón de los océanos ha sido dañado de alguna manera por la actividad humana y cerca del 41% de sus aguas están seriamente afectadas, según un estudio publicado esta semana.
15 Feb 2008, 20:50 Fuente: AFP

Las áreas costeras están contaminadas por residuos. Las ostras y la pesca están desapareciendo. Islas flotantes de basura del tamaño de pequeños estados estancan lo que solía ser agua corriente. Las aves y ballenas son golpeadas por barcos que dejan un rastro de petróleo y desechos a su paso.
Pero el mayor daño es el del cambio climático, según el primer estudio a escala global sobre el impacto humano en ecosistemas marinos, que será publicado en la revista Science. "Tiene impactos amplios e intensos", aseguró Kim Selkoe, coautora del estudio e investigadora de la Universidad de Hawai.
Un incremento significativo en las temperaturas del agua fue observado en el Atlántico norte entre 1995 y 2005, y se espera que el calentamiento global aumente más las temperaturas en otros lugares. Estas temperaturas altas incrementan el nivel de plancton y cambian la composición de especies en los niveles altos de la cadena alimenticia. Además lleva a niveles mayores de enfermedad y cambios en la circulación marítima, explicó Selkoe.
Los océanos se están volviendo cada vez más ácidos, al absorber dióxido de carbono, y las plantas están siendo afectadas por el incremento de la radiación ultravioleta.
"La otra cosa realmente sorprendente para mí es que nuestra información sobre pesca muestra que el 80% de los océanos en el mundo son explotados", agregó. "No queda ni un lugar donde se puedan esconder los peces (...) los barcos pesqueros están en todas partes", dijo.
Mientras la pesca de subsistencia tiene un impacto limitado en la ecología marítima, la pesca comercial tiene un impacto alto y bota toneladas de peces, aves y mamíferos muertos al mar. Esto ha amenazado con extinguir muchas especies de tortugas, aves, ballenas y delfines.
El tráfico de barcos es el tercer mayor culpable por la contaminación. "Cuando se mira el mapa del tráfico marítimo, hay una cobertura sólida de los océanos del mundo", dijo la investigadora en una entrevista telefónica. "Los combustibles se derraman, hay contaminación auditiva que perturba a las ballenas (...) lo que tiene un importante efecto en los ecosistemas". Alejar los recorridos de los barcos de las áreas sensibles, como arrecifes de corales y zócalos continentales, podría reducir significativamente el impacto en la vida marítima, dijo.
Las aguas más afectadas en el mundo incluyen inmensas áreas del Mar del Norte, el sur y este del Mar de China, el Mar Caribe, la costa este de Norte América, el Mar Mediterráneo, el Mar Rojo, el Golfo Pérsico, el Mar de Bering, y varias regiones del oeste del Pacífico.
Sólo un 3,7% del océano es considerado área de bajo impacto y la mayor parte de esto se encuentra cerca de los polos, donde el hielo temporal y permanente limita la actividad humana. "Desafortunadamente, conforme las capas de hielo polar desaparecen con el calentamiento global y las actividades humanas se extienden a esas áreas, hay mayor riesgo de degradación rápida de estos y otros ecosistemas", dijo Carrie Kappel, coautora del estudio e investigadora del National Center for Ecological Analysis and Synthesis.

miércoles, septiembre 19, 2007

El calentamiento afecta el ecosistema antártico




La reducción de los hielos antárticos por el aumento de la temperatura está afectando organismos microscópicos que son alimento de peces y de mamíferos marinos. "Encontramos millones de salpas varados en la costa, a lo largo de varios kilómetros", afirma la doctora Verónica Fuentes, investigadora de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEyN) de la UBA. Las salpas son organismos semitransparentes y nadadores que filtran el agua para alimentarse de algas unicelulares, es decir, fitoplancton. "En verano, cuando hay más derretimiento, el agua de mar se ve marrón por los sedimentos que los ríos de deshielo arrastran hacia la costa", relata Fuentes. La excesiva cantidad de sedimento produce la mortandad de las salpas, según explica Fuentes. "La mortandad de estos organismos tiene consecuencias graves en el ecosistema", subraya la doctora Graciela Esnal, investigadora del Conicet y directora del grupo de investigación que está registrando estas distorsiones en el ecosistema antártico. El problema de las salpas es que son una bomba de filtrar alimento. "En la Antártida el sedimento se acumula en el aparato digestivo y produce un taponamiento que los lleva a la muerte", explica Fuentes, becaria posdoctoral del Conicet. Los investigadores recolectaron las salpas y determinaron que habían muerto por asfixia. "También se ahogan cuando hay mucho alimento, por ejemplo, abundante fitoplancton", aclara Esnal. Pero esos varamientos no eran sólo de salpas, sino también de krill. Ahora la pregunta es por qué muere el krill. Fuentes señala: "Al estar en un ambiente con mucho sedimento se ve afectada su capacidad de filtración, se vuelven débiles y esto, sumado a la baja salinidad del agua, también provocada por el derretimiento, termina por provocar muertes en masa". El impacto es grande. En ambientes costeros, el krill, al igual que las salpas, produce paquetes fecales que son alimento de diversos organismos. Además, desde las aves hasta los mamíferos marinos se alimentan de krill, y la mayoría de ellos no los consume cuando están muertos. Bombas de extracción Las salpas cumplen una importante función ambiental. "Son como una bomba de extracción de carbono de la atmósfera", destaca Esnal. Dado que consumen fitoplancton, incorporan el carbono y lo exportan hacia el fondo en sus paquetes fecales. Además, cuando mueren, también sus cuerpos se van al fondo del mar, donde se conforma un depósito de carbono. Las salpas son muy particulares. Como la mayoría de los miembros de la familia (los tunicados), son hermafroditas: cada individuo produce gametos de ambos sexos, que se unen para dar lugar a la descendencia. Pero los individuos que nacen de huevos son asexuados y se reproducen por brotación. En síntesis, una generación se reproduce en forma sexual y la siguiente, en forma asexual. Lo importante es que la brotación genera un aumento muy grande de la población. "Cada salpa que se reproduce por brotación da lugar a unos 800 individuos", explica la doctora Cristina Daponte, docente en la FCEyN, que estudia la reproducción de estos organismos. Lo cierto es que, en el mar abierto, la mayor temperatura del agua favorece el aumento de la población de salpas. Pero en las costas, mueren por la abundancia de sedimentos. Pero las salpas no son las únicas que sufren los efectos del calentamiento global. También lo padecen unos parientes cercanos de éstas, pero que viven fijados en el fondo del mar, las ascidias. "Hemos visto que, en un período muy corto, estas poblaciones están disminuyendo", afirma el doctor Ricardo Sahade, investigador de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y del Conicet, que integra el grupo que dirige la doctora Esnal. Lo curioso es que estas comunidades son muy estables y se han mantenido sin grandes modificaciones durante mucho tiempo. Algunas especies que hasta hace poco eran dominantes son superadas ahora por otras más resistentes a la carga de sedimentos del agua. "Algunos sostienen que estos cambios se deben a oscilaciones propias en las poblaciones, pero, si este proceso continúa, las comunidades antárticas se verán muy afectadas", advierte Sahade. Por su parte, el doctor Marcos Tatián, de la UNC y miembro del equipo, señala que las colecciones de los museos de la Argentina y otros lugares del mundo permiten estudiar los cambios producidos comparando la diversidad actual en relación con los registros históricos y así determinar el posible reemplazo de unas especies por otras. "La pérdida de biodiversidad no se percibe en lo económico de manera inmediata, pero es grave en la medida en que se desconocen aún las posibles aplicaciones de lo que se pierde", destaca. De hecho hay un anticancerígeno que se obtuvo a partir de una ascidia del grupo de los didemnidos, la sustancia se denomina didemnina y se encuentra en etapa de experimentación clínica. Sahade concluye: "Cuando se pierde la biodiversidad, uno no sabe qué está perdiendo".
Por Susana Gallardo ParaLA NACION Centro de Divulgación Científica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA

domingo, agosto 12, 2007

Nuevo curso sobre el océano 2007


Se abrió la inscripción para un nuevo curso de extensión del Programa "El Mar como recurso educativo".
El curso esta desarrollado para todo público y posee puntaje para docentes de EGB3 de la provincia de Buenos Aires, Argentina.
Por inscripciones y consultas: elmarpedagogico@hotmail.com

jueves, julio 12, 2007

Las centollas colonizan la Antártida


No había registro fósil de su paso por el continente blanco en los últimos 25 millones de años

Siempre se pensó que no había centollas en la Antártida. A la ausencia en el registro fósil de huellas de su paso por el continente blanco en los últimos 25 millones de años los científicos sumaban otras razones: la diferencia de temperatura entre las aguas que rodean Tierra del Fuego de las de la Península Antártica era presentada como una barrera infranqueable para estos crustáceos, que poseen altas concentraciones de magnesio en la sangre. "En combinación con bajas temperaturas, el magnesio produce un efecto anestésico que hace que las centollas queden aletargadas, sin poder moverse y sin poder hacer circular agua por sus branquias, lo que las lleva a la muerte", explicó a LA NACION Gustavo Lovrich, biólogo marino del Centro Austral de Investigaciones Científicas (Cadic), en Ushuaia, Tierra del Fuego. Todo encajaba perfecto: no había centollas en la Antártida, no había nada que indicara que estuvieron allí en 25 millones de años y a las centollas no les gusta el frío extremo. Hasta que aparecieron las centollas... Entonces, los científicos tuvieron que explicar qué hacían allí los crustáceos y, más aún, cómo habían logrado adaptarse a ese clima inhóspito para un animal con magnesio en la sangre. El enigma del frío "Las primeras aparecieron en el 96, cerca de la Península Antártica; después se las volvió a ver en el 99 y en 2000", contó Lovrich. Para este investigador del Conicet, parte del desconocimiento de su presencia en las frías aguas antárticas se debe, sencillamente, a que no fueron buscadas con métodos adecuados. "Las centollas, al contrario de lo que se cree, son bastante rápidas, y si ven una red aproximarse por el fondo pueden evitarla -aseguró-. Recién en los últimos años, cuando se empezaron a usar vehículos de operación remota, se encontraron las primeras." ¿Cómo hacen para sobrevivir al frío con tanto magnesio en la sangre? "Nosotros estudiamos larvas de centollas, a las que forzamos en laboratorio a temperaturas como la de las aguas de la Antártida, que tiene entre 1° y 2°, y pudimos observar que han desarrollado adaptaciones para sobrevivir al frío: tienen niveles muy bajos de movimiento y no se alimentan, pues nacen con reservas energéticas." Los estudios de Lovrich y sus colegas del Cadic muestran que los huevos de los que emergen las larvas de centollas cuentan con una provisión de proteínas y grasas que les permiten sobrevivir sin alimentarse durante todo el período larval. Además, ese período es más extenso de lo normal: dura entre 3 y 4 meses y no 2 meses, como en las aguas más templadas que rodean Tierra del Fuego. "Las condiciones de frío hacen que el desarrollo general sea más lento, y lo mismo el crecimiento", explicó Lovrich. Ahora que el misterio del frío ha sido resuelto queda un enigma por resolver: ¿cuándo llegaron las centollas a la Antártida? "En términos geológicos, su llegada es relativamente reciente -dijo Lovrich-. Sabemos que los cangrejos y las centollas desaparecieron de la Antártida hace 25 millones de años, cuando se abrió el pasaje de Drake", que separa Tierra del Fuego del continente blanco. "Lo que no sabemos es si llegaron hace cien años o hace varios cientos o miles de años", concluyó.

Sebastián A. Ríos. LA NACION

martes, abril 24, 2007

Los secretos del hielo antártico


La Argentina fue el primer país del mundo en contar con una base permanente en la Antártida, en 1904. Hoy la visitan turistas y es el centro de las miradas de los científicos por ser la mejor ventana para estudiar el cambio climático, la amenaza del planeta.Mirada desde muy alto, a través de los ojos de un satélite, su imagen parece la hoja de un árbol. Es el continente más frío, ventoso y seco de la Tierra. Lo llaman la fábrica meteorológica del planeta, y no es en vano, ya que allí pueden alternar las cuatro estaciones en un mismo día. Parte del misterio radica en que la nieve que cae en la Antártida no se derrite. En lugar de ello, el peso de las subsecuentes nevadas la va “quemando” y la comprime. La capa de hielo (o permafrost) que cubre el Continente Blanco ha crecido luego de años y años de nevadas. Su grosor promedio es de 2200 metros. Dentro del núcleo o corazón de esos enormes macizos existen polvo, sustancias químicas y burbujas de aire –atrapados durante el proceso de formación de hielo– que son como huellas dactilares capaces de hablar de la historia geológica de nuestro planeta. Los científicos utilizan esos núcleos helados para estudiar los cambios climáticos de la tierra y la atmósfera detrás de claves que expliquen el fenómeno del calentamiento global, proceso que abre un signo de interrogación sobre el futuro. Además, esas enormes masas de hielo contienen casi el 90% del agua del planeta, y al menos el 70% de ese vital líquido es agua potable, lo que convierte a la Antártida en la reserva de agua potable del planeta. Sus 14 millones de kilómetros cuadrados de superficie ganan 20 millones más cuando buena parte del mar que la rodea se congela y lo vuelve el tercer continente más grande del globo. En la Antártida hace mucho frío; el récord: casi 90º bajo cero. Tomar una bocanada de ese aire puede generar un espasmo capaz de causar un infarto. Soplan vientos de hasta 330 km por hora. Los temporales son sordos, sin truenos ni relámpagos, y arrastran la nieve endurecida. En la jerga antártica se los llama blizzard. El aire que se respira y el suelo que se camina allí son los más puros y asépticos del planeta: no prosperan virus; sí, algunas bacterias, levaduras y hongos. En la Antártida ocurren fenómenos ópticos únicos. Por ejemplo, la aurora austral, por arriba de los 100 km de altura, vinculada con los vientos solares. O el blanqueo, durante el que no hay sombras, o los espejismos, que se producen cuando los rayos de luz se refractan en la superposición de capas de aire. Y, por supuesto, en el centro del continente –el Polo Sur–, el amanecer y el anochecer dos veces al año: durante seis meses es de día y durante los otros seis, de noche.