viernes, marzo 10, 2006

Descubren un crustáceo cubierto de pelo al sur de la isla de Pascua

Un crustáceo peludo hasta ahora desconocido ha sido descubierto en las profundidades del océano Pacífico, en el sur de la isla de Pascua (Chile), según ha revelado la revista del Museo Nacional de Historia Natural del país andino, "Zoosistema", en su último número
El hallazgo fue realizado hace un año por Michel Segonzac, miembro del Instituto para la Explotación del Mar en Francia, durante una inmersión efectuada a bordo del submarino científico americano Alvin.
La nueva especie, que ha sido denominada "Kiwa hirsuta" (en honor a Kiwa, diosa de las conchas en la mitología de la isla de Pascua), es tan diferente al resto de crustáceos que se conocen en la actualidad que los biólogos han decidido crear una nueva familia taxonómica.
Se trata de un crustáceo decápodo (cuenta con 10 patas, al igual que los cangrejos de mar o las cigalas) que alcanza los 15 centímetros de longitud y que está cubierto de pelo a lo largo de sus extremidades, en contraste con su concha blanca, totalmente lisa.
Área no explorada
El peculiar crustáceo ha sido encontrado cerca de una de las fuentes hidrotermales de la dorsal Pacífico-antártica, a 38 grados de latitud meridional y a 2.300 metros de profundidad.
"Nos encontrabamos en una zona jamás explorada en el sur de la isla de Pascua, a 2.300 metros de profundidad, cuando percibí que este animal no se parecía a nada conocido y le pedí en seguida al piloto del submarino que tratara de capturarle", ha explicado Segonac.
"El problema es que, antes de salir a flote, jamás se sabe si una captura, con la ayuda de un tubo aspirador, ha sido coronada con éxito o no, de modo que sentí gran alivió cuando me lo presentó, una vez a bordo de nuestra embarcación, en una cesta", ha señalado este biólogo. También ha comentado que "es la primera vez, desde finales del siglo XIX, que se descubre a un nuevo representante en este grupo".
A juicio de Segonac, es posible que existan otras variedades de crustáceos desconocidas más hacia el sur, en las costas del oceáno Antártico, "pero las condiciones climáticas allí son difíciles y los fuertes oleajes dificultan el desarrollo de una campaña oceanográfica". "Llegar a organizar una misión de un mes y poder completar tres o cuatro inmersiones me parece muy difícil", ha lamentado.
El Mundo

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